En un movimiento que reordena décadas de compromisos militares, Washington ha decidido desviar 52 millones de dólares en asistencia de defensa —antes destinados a Europa y Oriente Medio— hacia Ecuador, Colombia, Perú y Panamá. El gesto, pequeño en cifras pero cargado de significado geopolítico, revela cómo la administración Trump está redibujando el mapa de sus lealtades estratégicas, apostando por el hemisferio occidental en un momento en que China y Rusia avanzan posiciones en América Latina. Lo que está en juego no es solo el dinero, sino la pregunta de qué alianzas considera Estados Unidos