En las aguas del Pacífico Oriental, donde las rutas del narcotráfico se extienden como arterias invisibles, las fuerzas militares de Estados Unidos hundieron el 3 de septiembre una embarcación del grupo ecuatoriano Los Choneros que servía como estación flotante de reabastecimiento. Es el segundo golpe en dos días contra esta organización, parte de una campaña más amplia que busca cortar los eslabones logísticos que sostienen el flujo de drogas en el hemisferio. La historia de fondo es la de un Estado que proyecta su poder naval más allá de sus fronteras para reconfigurar las rutas del crimen o