En un mundo donde la tecnología y el comercio se han convertido en los nuevos campos de disputa entre grandes potencias, Estados Unidos y China se sentaron durante ocho horas en Nueva York para intentar trazar un camino común. El secretario del Tesoro Scott Bessent y el viceprimer ministro He Lifeng no solo debatieron aranceles y minerales, sino también los contornos de una gobernanza compartida de la inteligencia artificial. Lo que emerge de estas conversaciones no es solo una tregua económica, sino el esbozo de una arquitectura diplomática para una era en la que las máquinas piensan y los re