EE.UU. busca independencia tecnológica de China: ¿Logrará competir sin sus componentes?

Es como intentar operar a un paciente que ya está de pie
Un profesor de ingeniería describe el riesgo de bloquear el acceso a tecnología china sin alternativas estadounidenses disponibles.
Mark

¿Por qué es tan difícil para Estados Unidos simplemente dejar de comprar componentes chinos?

Mimi

Porque durante décadas, las empresas estadounidenses decidieron que era más barato comprar en China que fabricar en casa. Ahora descubren que no tienen ni la infraestructura ni el conocimiento para hacerlo rápidamente.

Luke

Pero espera, ¿cuánto más caro es realmente? El artículo dice que Kopin paga un 25 por ciento más, pero ¿eso es típico? ¿Hay datos sobre otros sectores?

Mimi

Es una buena pregunta. El artículo solo da ese número específico de Kopin. Para otros productos, como las pinzas de plástico de Chef Robotics, simplemente no hay proveedores estadounidenses que puedan hacerlo a ningún precio.

Mark

Entonces, ¿la administración Trump está sabiendo que esto va a costar más dinero a los consumidores?

Mimi

Aparentemente sí. El argumento es que la seguridad nacional y la independencia tecnológica valen ese costo. Pero los expertos dicen que sin alternativas disponibles, las restricciones podrían ralentizar la innovación estadounidense.

Luke

El artículo menciona que China puede producir más micropantallas en una semana que Estados Unidos en un año. ¿Eso es una estimación de Murray o está verificado?

Mimi

Es lo que Murray dijo. No hay otra fuente citada para eso, así que es su perspectiva como CEO de una empresa que está tratando de competir.

Mark

¿Qué pasa con las universidades? Eso parece especialmente problemático.

Mimi

Exacto. Si los estudiantes no pueden experimentar con robots chinos baratos, algunos cursos simplemente desaparecerán o usarán equipos más antiguos. El profesor Mitra dijo que reemplazar humanoides chinos por estadounidenses podría costar diez veces más.

Luke

¿Pero existen alternativas estadounidenses para todos esos productos? ¿O simplemente no existen en absoluto?

Mimi

Para algunos, como ciertos drones, el artículo sugiere que ni siquiera existen opciones estadounidenses. Para otros, existen pero son mucho más caros o no tienen la capacidad de producción.

Mark

¿Cuándo entran en vigor todas estas prohibiciones?

Mimi

Algunas ya están en vigor. La prohibición de drones entró en vigor el mes pasado. Para los metales de tierras raras, Kenneally mencionó que la prohibición comienza en enero.

Luke

Pero el artículo no dice cuándo entran en vigor todas las restricciones de la FCC sobre robots móviles. ¿Eso es importante?

Mimi

Sí, porque si hay un período de transición, las empresas tienen tiempo para adaptarse. Si todo entra en vigor de repente, el caos sería mayor.

  • La administración Trump prohibió tecnología china incluyendo robots humanoides, drones y vehículos eléctricos, con aranceles del 100 por ciento
  • Fabricar componentes en Estados Unidos cuesta hasta un 25 por ciento más que en China, según Kopin Corporation
  • China puede producir más micropantallas en una semana que Estados Unidos en un año
  • Décadas de subcontratación dejaron a fabricantes estadounidenses sin capacidad para producir componentes competitivos

La administración Trump ha intensificado prohibiciones sobre tecnología china, afectando robots, drones y vehículos eléctricos, presionando a empresas a buscar alternativas. Décadas de subcontratación dejaron a fabricantes estadounidenses sin capacidad para producir componentes a precios competitivos, generando costos 25% más altos.

Empresas estadounidenses enfrentan desafíos para dejar de depender de componentes chinos debido a restricciones gubernamentales, pero carecen de capacidad de manufactura doméstica competitiva.

Rajat Bhageria fundó Chef Robotics hace siete años en San Francisco con una idea clara: vender brazos robóticos a fabricantes de alimentos para automatizar el ensamblaje de comidas preparadas. Como casi todas las empresas de robótica estadounidenses, su compañía dependía de componentes chinos para construir esos brazos. China había dominado durante décadas la producción de piezas baratas en volúmenes que ningún otro país podía igualar, convirtiéndose en la columna vertebral de la competitividad tecnológica global. Pero ahora Bhageria enfrenta una tarea completamente distinta: construir robots sin ayuda de China.

La administración Trump ha intensificado las restricciones sobre tecnología china de manera agresiva. En julio, la Comisión Federal de Comunicaciones añadió inversores de potencia y sistemas robóticos avanzados —incluyendo humanoides capaces de correr, saltar y bailar— a la lista de tecnologías extranjeras prohibidas. Estados Unidos también prohibió automóviles que usen software chino, impuso aranceles del 100 por ciento a vehículos eléctricos chinos, y aplicó restricciones similares a drones. La justificación oficial es proteger datos confidenciales de consumidores y del Gobierno mientras se incentiva la producción nacional. Pero los inversores y clientes de Bhageria ahora le hacen una pregunta diferente a la de antes: "¿Por qué sigue usando piezas fabricadas en el extranjero?".

El problema es que décadas de subcontratación dejaron a los fabricantes estadounidenses completamente desprevenidos. Ben Armstrong, CEO del Centro de Rendimiento Industrial del MIT, lo expresó sin rodeos: gran parte de la vida digital se basa en infraestructura de componentes fabricados en el extranjero, y eso no cambiará pronto. "Simplemente no sabemos cómo fabricarlos en Estados Unidos. Por lo tanto, habrá un período de aprendizaje, y durante ese proceso, el precio será elevado", afirmó. Cuando Bhageria intentó trasladar la producción de las pinzas de plástico de sus brazos robóticos a Estados Unidos el año pasado, descubrió que sería prohibitivamente caro. Incluso talleres mecánicos estadounidenses de buena reputación le dijeron que no podían hacerlo. "Ha sido un proceso mucho más difícil de lo que esperábamos inicialmente", reconoció.

Los números revelan la magnitud del desafío. Michael Murray, CEO de Kopin Corporation, que fabrica componentes ópticos para drones militares estadounidenses, tardó más de dos años en trasladar la fabricación de micropantallas de China a Estados Unidos. El costo resultante es hasta un 25 por ciento más alto, aunque el Departamento de Defensa ha financiado parte del traslado. Murray señaló que China puede producir más micropantallas en una semana que Estados Unidos en un año. Gavin Kenneally, cuya empresa Ghost Robotics fabrica perros robot industriales y militares, enfrenta un problema aún más complejo: China tiene prácticamente el monopolio mundial de metales de tierras raras. Ya trasladó la producción de motores a Corea del Sur y compra imanes de neodimio a una empresa europea, pero la materia prima proviene de China, lo que significa que estará sujeta a prohibición gubernamental a partir de enero.

Las consecuencias se extienden mucho más allá de las empresas de tecnología avanzada. Saman Farid, fundador de la coalición Robots for America, advierte que mientras una empresa estadounidense construye su primer prototipo, una empresa china ya puede estar en la tercera versión. Las universidades también están en el punto de mira. En la Universidad de Illinois Urbana-Champaign, el profesor de ingeniería Sayan Mitra explicó que varios cursos utilizan brazos robóticos, drones, humanoides y vehículos procedentes de China. Reemplazar los humanoides chinos por estadounidenses podría costar diez veces más, y es posible que ni siquiera existan alternativas para algunos drones. "Es como intentar operar a un paciente que ya está de pie", dijo Mitra. "Si se hace de forma improvisada e impredecible, todo se ralentizará. De hecho, la solución a la que aspiramos, como formar investigadores de robótica altamente cualificados y contar con una cadena de suministro nacional, puede verse completamente frustrada porque bloquearemos el proceso de adquisición de robots y la experimentación con ellos".

Incluso artículos domésticos cotidianos están siendo afectados. La prohibición de la FCC sobre robots móviles incluye nuevas versiones de aspiradoras robot, limpiafondos y cortacéspedes, la gran mayoría fabricados en China. Jitesh Ubrani, director de investigación de dispositivos de consumo en IDC, fue claro: "Es extremadamente difícil trasladar la fabricación a Estados Unidos. A largo plazo, claro que podría suceder. Pero probablemente sería muy costoso, y los consumidores estadounidenses terminarían pagando mucho más". Incluso gigantes corporativos como Ford han enfrentado críticas de la administración Trump por sus vínculos con tecnología china, específicamente por usar baterías de vehículos eléctricos fabricadas por CATL.

Hay señales de que algunas empresas están adaptándose. Kenneally cree que a largo plazo estas prohibiciones han tenido el efecto estimulante que el Gobierno pretendía, aunque reconoce que es "un problema de la cadena de suministro extremadamente difícil de resolver a corto plazo". Pero mientras los proveedores estadounidenses luchan por ponerse al día, analistas y ejecutivos advierten que el acceso limitado a la extensa cadena de suministro de China podría obstaculizar el progreso estadounidense tanto en industrias de vanguardia como la inteligencia artificial y la robótica, como en la manufactura tradicional. La pregunta que queda sin respuesta es si Estados Unidos puede construir esa capacidad lo suficientemente rápido antes de que las restricciones se amplíen aún más.

Simplemente no sabemos cómo fabricarlos en Estados Unidos. Por lo tanto, habrá un período de aprendizaje, y durante ese proceso, el precio será elevado
— Ben Armstrong, CEO del Centro de Rendimiento Industrial del MIT
Es como intentar operar a un paciente que ya está de pie. Si se hace de forma improvisada e impredecible, todo se ralentizará
— Sayan Mitra, profesor de ingeniería en la Universidad de Illinois Urbana-Champaign
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