En las aguas del Golfo Pérsico, donde transita un tercio del petróleo mundial, las fuerzas militares de Estados Unidos e Irán cruzaron el martes un umbral que durante meses habían evitado: el combate directo. La Guardia Revolucionaria abrió fuego contra buques de guerra estadounidenses, y Washington respondió con la destrucción de cinco petroleros iraníes, golpeando no solo la capacidad militar de Teherán sino su economía y su dignidad estratégica. En la historia larga de las tensiones entre ambas potencias, este martes quedará marcado como el día en que los acuerdos tácitos dejaron de sostene