En uno de los pasos marítimos más vigilados del planeta, Estados Unidos ha escoltado mil millones de barriles de petróleo crudo a través del Estrecho de Ormuz, recordándonos que las arterias del comercio global son tan frágiles como vitales. Las operaciones de desminado han logrado elevar los flujos de crudo a máximos de seis meses, pero la estabilidad sigue siendo precaria. Europa, dependiente de estas rutas energéticas, trabaja junto a sus aliados para que ninguna tensión regional se convierta en una crisis económica de alcance universal.