En el cruce entre la diplomacia y la sombra, el Departamento de Justicia de Estados Unidos reveló esta semana la existencia de una red internacional de asesinatos por encargo financiada por la inteligencia rusa, con tentáculos que alcanzaron Washington, Lituania y múltiples países europeos. Cinco personas —dos cubanos, un venezolano y dos rusos— son acusadas de reclutar ciudadanos para ejecutar disidentes y sabotear infraestructura de la OTAN bajo órdenes directas del Kremlin. El caso emerge en un momento paradójico: mientras la justicia estadounidense expone estas operaciones encubiertas, la
EE.UU. acusa a red mundial de sicarios vinculada a inteligencia rusa
Múltiples intentos de asesinato contra disidentes rusos y ciudadanos estadounidenses fueron frustrados; no se reportan víctimas mortales confirmadas.