En los laboratorios de Estados Unidos y China, los cerdos modificados genéticamente se han convertido en el centro de una carrera científica y geopolítica que podría redefinir los límites de la medicina trasplantológica. La herramienta CRISPR, surgida hace poco más de una década, ha transformado lo que antes duraba horas en supervivencias de meses e incluso años, como demostró Tim Andrews al vivir dos años con un riñón porcino antes de que su cuerpo lo rechazara. En el fondo de esta competencia late una pregunta más antigua que la tecnología misma: ¿hasta dónde puede y debe llegar la voluntad
EE UU y China compiten por hacer viables los trasplantes de órganos de cerdo a humanos
Tim Andrews vivió dos años con un xenotrasplante de riñón antes de que fuera rechazado, demostrando tanto el potencial como los riesgos del procedimiento.