En el umbral del otoño, Ecuador contempla cómo más de 22 mil hectáreas de su cobertura vegetal han desaparecido entre llamas desde enero, un proceso de pérdida que no se detiene. La tierra arde desde Imbabura hasta Quito, recordándonos que el fuego no distingue fronteras provinciales ni respeta la cercanía de las ciudades. Cien manos trabajan sin descanso en el cerro Casitagua, a las puertas de la capital, mientras el país enfrenta la pregunta que toda crisis ambiental plantea: ¿llegamos a tiempo?
Ecuador registra más de 22 mil hectáreas quemadas por incendios forestales
Cien bomberos, voluntarios y residentes trabajan en labores de extinción desde hace cinco días en el cerro Casitagua sin lograr liquidar el incendio.