Ecuador registra inflación negativa en julio, pero servicios básicos se encarecen

Los hogares ecuatorianos enfrentan incrementos significativos en servicios básicos esenciales como electricidad y transporte, afectando directamente el costo de vida.
Los servicios esenciales que no se pueden evitar se dispararon
Mientras algunos precios bajaron en julio, la electricidad subió 29% y el transporte aumentó, presionando directamente el presupuesto familiar.
Mark

¿Cómo es posible que la inflación sea negativa pero la gente sienta que todo cuesta más?

Mimi

Porque la inflación negativa es un promedio. Algunos precios bajan —seguros, muebles, salud— pero los que suben son precisamente los que no puedes evitar: electricidad, transporte, comida. Es como si el dinero se redistribuyera hacia lo esencial.

Mark

¿Y ese aumento de 29 por ciento en electricidad? ¿De dónde viene?

Mimi

El INEC no explica la causa en estos datos, pero es un salto brutal. Sugiere presiones estructurales en el sector energético, quizás cambios en tarifas o costos de generación. Lo importante es que afecta directamente a cada hogar.

Mark

Mencionas que la inflación anual casi se duplicó respecto a 2025. ¿Eso qué significa para el futuro?

Mimi

Significa que aunque julio mostró un mes de contracción, la tendencia de doce meses es claramente alcista. Los precios han estado subiendo más rápido este año que el anterior. Es una señal de presión inflacionaria persistente.

Mark

¿Y ese cambio en la Canasta Básica? ¿Por qué romper una serie de 40 años?

Mimi

Probablemente porque la canasta antigua ya no reflejaba cómo viven realmente los ecuatorianos. Pero el costo es que ahora no puedes comparar directamente. Es como cambiar la regla a mitad del juego.

Mark

¿Cuál es el verdadero costo de vida entonces?

Mimi

Según la nueva metodología, 825 dólares mensuales para una familia de cuatro. Pero eso varía mucho según dónde vivas. En Cuenca es casi 900. En Esmeraldas, menos de 775. La geografía importa.

  • La inflación mensual negativa de julio (-0,09%) ofrece una calma estadística engañosa: detrás del promedio, la electricidad subió un 29% y el conjunto de vivienda y servicios básicos creció 4,25% en un solo mes.
  • La inflación anual casi duplica la registrada en 2025, revelando que las presiones de precios no son un episodio pasajero sino una tendencia que se ha intensificado con fuerza.
  • Los hogares ecuatorianos se encuentran atrapados entre la caída de precios en bienes prescindibles —seguros, muebles, salud— y el alza imparable de los servicios que no pueden rechazar.
  • El INEC presentó una nueva Canasta Familiar Básica de Consumo valorada en $825,17 para un hogar de cuatro personas, reemplazando una metodología de 40 años que era el referente común para medir el bienestar.
  • Al romper la serie histórica, el cambio metodológico priva a analistas y formuladores de política de la continuidad necesaria para rastrear tendencias del costo de vida a largo plazo, complicando decisiones futuras.
  • Las diferencias regionales son marcadas: Cuenca exige $898,31 mensuales para cubrir la canasta básica, mientras Esmeraldas lo hace con $773,30, evidenciando desigualdades geográficas en el acceso a bienes y servicios.

En julio, Ecuador presentó una inflación mensual negativa que, lejos de aliviar a los hogares, encubrió alzas severas en servicios que ninguna familia puede eludir: la electricidad se encareció un 29% y el transporte siguió su marcha ascendente. Al mismo tiempo, el organismo estadístico del país renovó por primera vez en más de cuatro décadas su metodología para medir el costo de vida, inaugurando una nueva canasta básica que, al romper la serie histórica, deja a economistas y ciudadanos sin el hilo que conectaba el presente con el pasado.

En julio, Ecuador vivió una paradoja estadística: los precios bajaron en promedio, pero los hogares pagaron más por lo que no pueden evitar. El INEC reportó una inflación mensual negativa de 0,09%, cifra que, vista de cerca, oculta una realidad más dura. La electricidad se disparó un 29% en un mes, el transporte subió 0,40%, y el conjunto de vivienda, agua y energía registró el mayor incremento mensual con 4,25%. Mientras tanto, bienes discrecionales como seguros, muebles y salud sí bajaron de precio, pero son precisamente los que las familias pueden postergar.

Los alimentos y bebidas no alcohólicas apenas cedieron un 0,05%, señal de que incluso en la canasta más esencial la presión persiste. Y cuando se amplía el horizonte al último año, el panorama se vuelve más preocupante: la inflación anual casi duplica la de 2025, confirmando que las presiones de precios se han acentuado de forma sostenida.

En paralelo, el INEC introdujo un cambio de fondo: una nueva Canasta Familiar Básica de Consumo que reemplaza la metodología vigente desde 1982. Bajo este nuevo esquema, mantener un hogar de cuatro personas cuesta $825,17 al mes, con alimentos y bebidas como el rubro más pesado ($355,27), seguido de vivienda y servicios básicos ($278,29). La geografía marca diferencias notables: Cuenca es la ciudad más cara con $898,31, mientras Esmeraldas es la más accesible con $773,30.

El problema es que esta nueva medición no puede compararse con la anterior, rompiendo una serie histórica de más de cuatro décadas. Esa continuidad que permitía a economistas y ciudadanos seguir la evolución del costo de vida ha quedado interrumpida, obligando a recalibrar las herramientas con las que Ecuador intenta entender hacia dónde va su economía doméstica.

En julio, Ecuador experimentó algo que suena paradójico en primera instancia: los precios bajaron, pero los hogares pagaron más por lo que realmente importa. El Instituto Nacional de Estadística y Censos reportó una inflación mensual negativa de 0,09 por ciento, lo que significa que en promedio los precios considerados en el índice disminuyeron ligeramente respecto a junio. Pero esa cifra global oculta una realidad más complicada debajo.

Mientras algunas categorías de gasto se contrajeron —seguros y servicios financieros cayeron 3,70 por ciento, muebles y artículos para el hogar bajaron 1,49 por ciento, y salud se redujo 1,26 por ciento— los servicios esenciales que las familias no pueden evitar se dispararon. La electricidad subió 29 por ciento en un mes. El transporte aumentó 0,40 por ciento. Los restaurantes y alojamiento también se encarecieron, aunque marginalmente. La división de vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles registró el mayor aumento mensual en su conjunto, de 4,25 por ciento, impulsado principalmente por ese salto brutal en la factura eléctrica.

Esta evolución desigual refleja una tensión fundamental en la economía ecuatoriana: mientras los precios de bienes discrecionales se ajustan a la baja, los costos de servicios básicos —aquellos que no se pueden rechazar— siguen una trayectoria ascendente. Los alimentos y bebidas no alcohólicas apenas bajaron 0,05 por ciento, lo que sugiere que incluso en la canasta más esencial, la presión inflacionaria persiste.

Para contextualizar: en julio de 2025, la inflación mensual había sido de 0,17 por ciento. Hace un año, el panorama era diferente. Pero cuando se mira el indicador anual, la comparación es aún más dramática. La inflación acumulada en los últimos doce meses casi duplica la registrada en 2025, una señal de que las presiones de precios se han intensificado significativamente.

En paralelo, el INEC presentó un cambio metodológico importante: una nueva Canasta Familiar Básica de Consumo que reemplaza el indicador utilizado desde 1982. Bajo esta nueva metodología, el costo de la canasta para un hogar de cuatro integrantes llegó a 825,17 dólares en julio. Los alimentos y bebidas representan la mayor parte, con 355,27 dólares. Vivienda, servicios básicos y otros servicios para el hogar suman 278,29 dólares. Vestimenta cuesta 72,34 dólares, y cuidado personal y salud, 70,44 dólares.

La geografía también importa. Cuenca, la tercera ciudad más grande del país, registró el costo más alto con 898,31 dólares mensuales para esa canasta. Ambato le sigue con 809,30 dólares. Esmeraldas, en la costa, presentó el menor costo, con 773,30 dólares. Estas diferencias regionales reflejan variaciones en el acceso a bienes y servicios según la ubicación.

Pero hay un problema con esta nueva medición: no puede compararse directamente con el mes anterior. El INEC advirtió que la anterior Canasta Básica Familiar se había situado en 824,85 dólares en junio, pero ese número no es comparable al nuevo debido al cambio metodológico. Lo que significa es que se ha roto una serie histórica que llevaba más de cuarenta años permitiendo a economistas, formuladores de política y ciudadanos seguir la evolución del costo de las necesidades básicas de los hogares. Esa continuidad, ese hilo que conectaba el pasado con el presente, ahora se ha cortado. Los analistas tendrán que recalibrar sus herramientas para entender hacia dónde va realmente el costo de vida en Ecuador.

La división de vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles registró el mayor aumento mensual, de 4,25 por ciento, impulsado principalmente por el encarecimiento de la electricidad en 29 por ciento
— Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC)
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