En un momento en que las promesas tecnológicas compiten con el rigor de los datos, el economista chileno Federico Huneeus —único investigador nacional seleccionado por OpenAI— ofrece desde la Universidad de Duke una lectura templada del impacto de la inteligencia artificial en el trabajo: no el fin del empleo, sino una transformación gradual comparable a la revolución informática de los años noventa. Su mensaje recuerda que la historia de las disrupciones tecnológicas enseña paciencia: el futuro llega más lentamente de lo que los titulares sugieren, y el trabajo humano siempre encuentra nuevas