Una vez más, el cosmos interrumpe brevemente el ritmo de la Tierra: el eclipse solar total del miércoles, que trazará su sombra desde el Ártico hasta Europa occidental, recordará a quienes lo presencien que el clima no es solo un fenómeno terrestre, sino una conversación constante entre el planeta y su estrella. Cuando la Luna se interponga entre ambos, la temperatura caerá, el viento se aquietará y la humedad se transformará, todo en cuestión de minutos, como si la atmósfera misma contuviera el aliento.