Dos semanas después de que un eclipse solar cruzara España, la Luna reclama su propio momento en el cielo nocturno. La madrugada del 28 de agosto, un eclipse lunar parcial cubrirá el 96% del disco lunar con un tono rojizo que recuerda a todos los atardeceres del planeta proyectados a la vez, visible sin protección desde todo el territorio nacional. No es coincidencia, sino geometría: la Luna ha vuelto al nodo donde las órbitas se cruzan, y la alineación vuelve a ser perfecta. En ese instante silencioso entre la sombra y el amanecer, la humanidad tendrá otra oportunidad de reconocerse parte de