Esta semana, la sombra de la Tierra se extenderá sobre casi toda la faz de la Luna, cubriendo el 96% de su superficie en un eclipse parcial que rozará la totalidad. El fenómeno, visible a simple vista desde gran parte del continente americano en la madrugada del viernes, nos recuerda que los movimientos celestiales siguen siendo uno de los espectáculos más accesibles y antiguos que la humanidad comparte. En tiempos en que tantas experiencias requieren mediación tecnológica, basta con salir al aire libre y mirar hacia arriba.