En los campos cultivados donde los cables invisibles acechan como trampas silenciosas, un equipo de investigadores chinos ha enseñado a los drones a ver como ven los seres humanos: con dos ojos, profundidad y discernimiento del color. La Universidad Agrícola del Sur de China ha trasladado el principio estereoscópico de la visión binocular a una máquina voladora, permitiéndole distinguir un cable eléctrico del verde confuso de las plantas, incluso cuando la luz del sol cambia de ánimo. Es un recordatorio de que a veces la solución más sofisticada no es más potencia, sino más sabiduría en la for