En el umbral de uno de los fines de semana de mayor tráfico aéreo del año, el espacio sobre el Aeropuerto Internacional de San Diego fue interrumpido por la presencia de un dron y un globo meteorológico, obligando a la FAA a detener todas las operaciones durante horas. Lo que comenzó como un avistamiento rutinario a las 2 p.m. del viernes se convirtió en una cascada de incertidumbre que afectó a cientos de vuelos y a decenas de miles de viajeros. El incidente recuerda cuán frágil es el orden invisible que sostiene el cielo moderno, y cuánto depende de la vigilancia constante de quienes lo admi