En la mañana de un viernes, un dron ruso cruzó el cielo de Kiev y golpeó el corazón del aparato de inteligencia ucraniano, la sede del SBU en la calle Volodímirska, a pasos de la Catedral de Santa Sofía. El ataque, que dejó siete heridos y una columna de humo sobre el centro de la capital, no fue aleatorio: apuntó directamente a la oficina del jefe de la agencia. Ocurre en un momento en que las defensas antiaéreas de Ucrania muestran sus límites y cuando diplomáticos estadounidenses preparan viajes a Kiev y Moscú, recordándonos que la guerra y la paz rara vez avanzan en líneas separadas.
Dron ruso impacta sede central del SBU en Kiev, agencia de espionaje ucraniana
Siete personas resultaron heridas en el ataque, seis de ellas hospitalizadas en el barrio de Chevchenkivski.