En los campos mediterráneos donde el clima árido ha abierto paso a cultivos antes impensables, la inteligencia artificial comienza a tomar decisiones que antes pertenecían únicamente a manos humanas. Investigadores de la Universitat Politècnica de València han desarrollado Dragonbot, un robot autónomo capaz de identificar, evaluar y recolectar fruta del dragón en su punto exacto de maduración. Su aparición no es solo un avance técnico: es una señal de que la agricultura de precisión ha cruzado el umbral donde la máquina no solo ejecuta, sino que también juzga.