En un momento en que el sistema agroalimentario chileno enfrenta presiones simultáneas —climáticas, económicas y sociales— dos universidades han unido fuerzas para crear CITAGRO, un centro de investigación que durante una década buscará comprender y transformar la manera en que el país produce y consume alimentos. Más que un laboratorio convencional, el centro propone una ciencia que dialoga con los territorios, las comunidades y las políticas públicas, reconociendo que los grandes desafíos del campo no se resuelven desde una sola disciplina ni desde un solo escritorio.