El patrimonio muere cuando deja de usarse
Keith Haring creó su último tríptico de bronce para San Eustaquio, iglesia que acogió a la comunidad LGTBIQ+ durante la epidemia del VIH cuando otros la rechazaban. La capilla de la Sorbona, cerrada 25 años tras daños de tormenta en 1999, alberga la tumba barroca del cardenal Richelieu, uno de los hombres más poderosos de Francia.
- Keith Haring creó su último tríptico de bronce para San Eustaquio un año antes de morir de sida a los treinta y uno años
- La capilla de la Sorbona estuvo cerrada más de veinticinco años tras daños de tormenta en mil novecientos noventa y nueve
- La restauración de la capilla de la Sorbona costó más de setecientos mil euros
- San Eustaquio fue refugio seguro para la comunidad LGTBIQ+ durante la epidemia del VIH desde los años ochenta
La organización World Monuments Fund completa la restauración de dos espacios históricos parisinos: la capilla de San Vicente de Paúl en San Eustaquio, que alberga la última obra de Keith Haring, y la capilla de la Sorbona con la tumba del cardenal Richelieu, devolviendo estos lugares a la vida comunitaria.
Keith Haring entró en la iglesia de San Eustaquio un año antes de morir. Tenía treinta años. El artista neoyorquino, cuyo trabajo había desafiado los límites del arte pop durante la década de 1980, encargó un tríptico de bronce bañado en oro blanco titulado La vida de Cristo para una de las decenas de capillas que pueblan este templo parisino monumental. La pieza era más escultural que grafitera, aunque conservaba esa habilidad característica suya para cuestionar el canon heterosexual y blanco que dominaba el mundo del arte. Haring murió de sida en 1990, a los treinta y uno años. Eligió San Eustaquio porque la iglesia había sido un refugio seguro para la comunidad LGTBIQ+ desde los años ochenta, cuando la epidemia del VIH comenzó a devastar Nueva York y París. Mientras el resto de la sociedad miraba hacia otro lado, los curas de San Eustaquio acogían a quienes nadie más quería enterrar. Haring quería que su última obra honrara esa dignidad.
Ahora, más de cuatro décadas después, la organización World Monuments Fund ha terminado una restauración de dos años de la capilla de San Vicente de Paúl dentro de San Eustaquio. La inauguración tuvo lugar el veinticinco de junio. Mathilde Augé, directora ejecutiva de WMF en Francia, explicó durante la ceremonia que el trabajo no era simplemente devolver brillo a una obra de arte. Era devolver a la vida un espacio que había sido un símbolo de caridad cuando la caridad era peligrosa. San Eustaquio sigue cumpliendo esa función hoy. Es una de las cocinas populares más importantes de París, un lugar donde los habitantes más humildes aún acuden a buscar comida. La iglesia alberga obras de Rubens, de Luca Giordano, pinturas del siglo XVII. La mayoría de los turistas que visitan París no saben que existen. Tampoco es el lugar más frecuentado por los parisinos. Pero es un lugar que vive.
Esta filosofía de la restauración patrimonial—no como contemplación estéril del arte, sino como recuperación de espacios para que sean usados y vividos por las comunidades que los rodean—es el corazón del trabajo de World Monuments Fund. La organización, con sede en Nueva York, ha trabajado en más de setecientos proyectos patrimoniales en más de cien países desde mil novecientos sesenta y cinco. En España interviene en la Alhambra y en Belchite. Bénédicte de Montlaur, presidenta de WMF, lo llama reutilización adaptativa. Cuando el patrimonio deja de usarse, es cuando más peligro corre. Los grandes espacios vacíos que fueron construidos para funciones específicas en épocas determinadas necesitan ser traídos al siglo veintiuno. El patrimonio no es polvo del pasado. Está entrelazado con los problemas contemporáneos.
La capilla de la Sorbona es el segundo proyecto que WMF acaba de completar en París. Estuvo cerrada durante más de veinticinco años. Una tormenta en mil novecientos noventa y nueve dañó gravemente la cúpula. Durante todo ese tiempo, los estudiantes se reunían en sus escaleras. Los curiosos fotografiaban sus puertas. Pero nadie entraba en el lugar donde descansa la tumba del cardenal Richelieu, uno de los hombres más poderosos de la historia de Francia. Ariel Bertrand, conservadora y restauradora de ambas capillas parisinas, levantó la tela que cubría la tumba barroca de mármol durante la presentación a donantes y periodistas. Richelieu estaba esculpido en una postura recostada. Sus restos no están dentro. Durante la Revolución francesa asaltaron la capilla y se los llevaron. La cabeza apareció en el río Sena. Una familia la conservó en Bretaña durante años. Luego fue devuelta a París. Augé contó una anécdota que le encanta: en lo alto de la tumba cuelga un hilo desde el techo. Al final se colgaba el sombrero de los cardenales. Cuando se caía al suelo, simbolizaba que habían dejado el purgatorio para pasar al cielo. El sombrero de Richelieu se cayó cuando comenzaron las obras de restauración. Quizá, pensó Augé, tuvo una segunda oportunidad para por fin descansar.
La restauración de la capilla de la Sorbona costó más de setecientos mil euros. Los andamios se despliegan hasta el techo de la bóveda, donde conservadores trabajan sobre las pinturas encargadas por el arquitecto Jacques Lemercier al pintor barroco Philippe de Champaigne. El espacio se podrá visitar en septiembre, durante los dos días que París abre distintos edificios para que sus ciudadanos descubran los secretos de su patrimonio. De Montlaur explicó que empezaron restaurando las puertas porque al abrirse desvelarían lo que hay dentro. Un comité está ideando los nuevos usos para este lugar. Probablemente se dedique a actividades culturales: exposiciones, danza, conferencias.
World Monuments Fund financia sus proyectos buscando donantes. Más del sesenta por ciento de sus fondos provienen de Estados Unidos. Stephen A. Schwarzman, cofundador y consejero delegado de Blackstone, ha donado más de catorce millones de euros para restaurar la Logia de Rafael en el Vaticano, un espacio histórico de tránsito de papas, cardenales y jefes de Estado. Cuando los proyectos terminan, WMF deja los lugares en manos de los gestores y las comunidades que los van a hacer suyos. De Montlaur confía en que ambos proyectos parisinos produzcan un efecto llamada que redirija los flujos de turistas hacia otras partes de la ciudad como el barrio Latino y el de Les Halles. No están en contra del turismo, aclara, pero hay que gestionarlo.
Desde hace años, WMF prioriza proyectos que garanticen la sostenibilidad, la inclusividad y que estén en peligro por el cambio climático. En África trabajan en zonas de costa donde las consecuencias son más acuciantes. Según la UNESCO, uno de cada seis sitios patrimoniales está amenazado por el cambio climático. En los próximos años WMF pretende tener una evaluación climática de todos los lugares donde trabaja porque de otro modo las restauraciones no van a durar. De Montlaur pasó años en carrera diplomática en destinos como la ONU. Ha encontrado otra manera de ejercer ese oficio a través del patrimonio cultural. En este momento, dice, todo el mundo tiene miedo y se mira hacia adentro. De ahí el auge de los nacionalismos. WMF es lo opuesto a eso.
Notable Quotes
Cuando el patrimonio se deja de usar, es cuando más peligro corre— Mathilde Augé, directora ejecutiva de World Monuments Fund en Francia
Tenemos que mostrar que el patrimonio está muy entrelazado con los problemas contemporáneos— Bénédicte de Montlaur, presidenta de World Monuments Fund
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué Keith Haring eligió específicamente San Eustaquio para su última obra?
Porque la iglesia había sido un refugio cuando nadie más ofrecía uno. Durante la epidemia del sida, los curas de San Eustaquio acogían a personas que la sociedad rechazaba, que no tenían quien las enterrara. Haring quería honrar esa dignidad.
¿Qué significa realmente que la capilla de la Sorbona estuvo cerrada veinticinco años?
Significa que un espacio que fue diseñado para la vida comunitaria, para la reflexión, para la presencia de autoridades religiosas y políticas, se convirtió en un lugar fantasma. Los estudiantes fotografiaban sus puertas desde afuera. Nadie entraba.
¿Cómo financia World Monuments Fund estos proyectos tan costosos?
Buscando donantes, principalmente estadounidenses. Pero no es solo dinero. Es convencer a instituciones públicas y administraciones de que el patrimonio merece vivir, no solo ser contemplado.
¿Qué es exactamente la "reutilización adaptativa"?
Es traer los grandes espacios vacíos al siglo veintiuno. Estos lugares fueron construidos para funciones específicas en épocas determinadas. Ahora necesitan nuevos usos: exposiciones, danza, conferencias, cocinas populares. El patrimonio muere cuando deja de usarse.
¿Qué tiene que ver el cambio climático con restaurar capillas en París?
Uno de cada seis sitios patrimoniales está amenazado por el cambio climático. Si no hacemos evaluaciones climáticas de todos nuestros proyectos, las restauraciones no van a durar. Es un problema contemporáneo que toca el patrimonio antiguo.