En Berlín y Mecklemburgo Antepomerania, dos líderes progresistas han convertido unas elecciones regionales en un laboratorio político de alcance nacional: la pregunta no es solo quién gobernará estas regiones, sino si la izquierda puede demostrar que el avance de la ultraderecha en Europa tiene límites cuando se le opone una alternativa creíble. La Izquierda ha logrado superar a la AfD en intención de voto en Berlín, un resultado que hace apenas meses parecía impensable, y que recuerda que las tendencias históricas no son destinos inevitables, sino respuestas a liderazgos y narrativas concreta