En las elecciones alemanas de este domingo, dos candidatas de izquierda —entre ellas Elif Eralp, de Die Linke— se presentan no solo como aspirantes al gobierno de Berlín, sino como guardianas de un proyecto político que antepone la vivienda, la redistribución y la protección social al avance de la extrema derecha. Es un momento que la historia europea conoce bien: el instante en que las fuerzas progresistas deben decidir si responden al miedo ajeno o proponen una visión propia. Lo que ocurra el domingo revelará si la izquierda alemana aún tiene capacidad de generar iniciativa política o si ha