Desde los pueblos de Burkina Faso hasta las aulas de La Habana, dos mujeres recorrieron un camino de años para convertirse en médicas, sumándose a la larga tradición de la cooperación educativa cubana con el mundo en desarrollo. Sarha Isabelle Pérez Lingani y Siripe Ouwene Faizar se graduaron entre 1899 médicos de 73 naciones, llevando consigo no solo un título, sino una comprensión profunda de cómo sanar con poco y servir con mucho. Su regreso a Burkina Faso no es el fin de un trayecto, sino el inicio de una responsabilidad que une dos continentes.