En los laboratorios de la Universidad de Columbia, noventa y cinco adultos revelaron sin quererlo una verdad que la modernidad prefiere ignorar: robarle apenas noventa minutos al sueño durante seis semanas basta para que el cuerpo acumule peso, amplíe la cintura y se vuelva más quieto y más vulnerable. El estudio, publicado en Annals of Internal Medicine, no habla de privaciones extremas sino de los pequeños sacrificios nocturnos que millones de personas normalizan, y advierte que sus consecuencias —metabólicas, hormonales, cardíacas— se acumulan con la misma silenciosa constancia con que se p