Donalds y Jolly se enfrentarán por la gobernación de Florida en noviembre

Ha defendido todas las posturas en todos los temas
La estrategia republicana contra Jolly repite la frase que usaron para derrotar a Charlie Crist hace años.
Mark

¿Por qué la victoria de Donalds es un rechazo a DeSantis si ambos son republicanos?

Mimi

Porque DeSantis intentó desafiar a Trump en 2024 y perdió. Desde entonces, ha estado en conflicto con el presidente. Cuando llegaron las primarias para gobernador, DeSantis no respaldó a nadie, incluso consideró que su esposa se postulara. Pero Trump apoyó a Donalds, y eso fue decisivo. Es una batalla de poder dentro del partido.

Mark

¿Qué tan probable es que Jolly gane en noviembre?

Mimi

Enfrenta obstáculos reales. Hay 1,6 millones más republicanos inscritos que demócratas en Florida. Donalds tiene más dinero. Pero Jolly tiene algo que los demócratas no han tenido en años: un candidato que puede hablar a los independientes sin sonar como un demócrata de siempre.

Mark

¿Por qué los republicanos comparan a Jolly con Charlie Crist?

Mimi

Porque Crist hizo exactamente lo que Jolly está haciendo: fue republicano, se fue del partido, se convirtió en demócrata, y se postuló para gobernador. Los republicanos lo derrotaron dos veces con la misma estrategia. Ahora creen que pueden repetir la fórmula.

Mark

¿Qué diferencia hay entre Jolly y Crist?

Mimi

Jolly es más joven, más energético. Crist era gobernador, senador, candidato a todo. Jolly es más fresco. Además, Gwen Graham como compañera de fórmula le da credibilidad con los independientes. Pero la pregunta es si eso es suficiente.

Mark

¿Qué pasó en las primarias demócratas?

Mimi

Casi nada. Jolly no tuvo competencia real. Los demócratas en Florida están débiles después de diez años de pérdidas. No tienen candidatos fuertes esperando su turno. Eso dice algo sobre el estado del partido en el estado.

  • La primaria republicana fue una batalla de lealtades: Trump impuso a Donalds mientras DeSantis, gobernador saliente, se negó a respaldar a nadie y sembró divisiones que podrían costarle caro al partido.
  • Jolly llega a las generales con el impulso de haber cruzado líneas partidistas, pero carga con el peso de un perfil que los republicanos ya saben cómo atacar: lo comparan abiertamente con Charlie Crist, a quien derrotaron dos veces.
  • El costo de la vivienda y las primas de seguros disparadas son las apuestas demócratas para movilizar a un electorado hastiado, mientras Jolly y su compañera Gwen Graham cortejan a los votantes independientes que quedan.
  • Los números cuentan una historia difícil para los demócratas: 1,6 millones más de republicanos inscritos y Donalds con más de 100 millones de dólares recaudados frente a un estado que lleva una década inclinándose hacia la derecha.
  • Con 76 días por delante, la carrera entra en su fase decisiva: una prueba de si las fracturas republicanas y el descontento ciudadano pueden superar una ventaja estructural que parece casi insalvable.

En el estado que alguna vez fue el gran campo de batalla de la política estadounidense, Florida se prepara para una contienda que encarna las tensiones de una era: el republicano Byron Donalds, ungido por Trump tras una primaria marcada por la sombra de DeSantis, se enfrentará en noviembre al demócrata David Jolly, un exrepublicano que cruzó el pasillo ideológico buscando un centro que el estado lleva una década abandonando. La carrera por la gobernación no es solo una disputa entre dos hombres, sino un examen sobre si Florida puede volver a ser un campo de posibilidades o si su destino político ya está sellado.

Byron Donalds y David Jolly se disputarán la gobernación de Florida en noviembre, según proyecta CNN. Donalds, representante federal en su tercer mandato, ganó las primarias republicanas con el respaldo directo del presidente Trump, superando una contienda interna que estuvo marcada por la hostilidad del gobernador saliente Ron DeSantis, quien se negó a apoyar a ningún candidato y llegó a contemplar una posible candidatura de su esposa Casey. La animosidad entre DeSantis y Trump, heredada del fracaso del gobernador en las primarias presidenciales de 2024, convirtió la primaria republicana en una de las más tensas de la temporada. Donalds centró su campaña en reformas fiscales a la propiedad y en una alineación estrecha con la agenda de Washington.

Jolly, por su parte, abandonó el Partido Republicano en 2018 tras dos mandatos en el Congreso, decepcionado por el rumbo que tomó bajo Trump. Se construyó una identidad pública como crítico del presidente y evolucionó en posturas sobre el aborto y las armas. Avanzó sin mayor resistencia en las primarias demócratas y eligió como compañera de fórmula a la exrepresentante Gwen Graham, hija del exgobernador Bob Graham, con quien busca atraer al electorado independiente. Su campaña apunta al costo de vida y la conservación ambiental como ejes centrales.

Los republicanos ya tienen un guion para enfrentar a Jolly: el mismo que usaron dos veces contra Charlie Crist, otro exrepublicano que representó la misma zona de la bahía de Tampa y terminó inscribiéndose como demócrata. Los demócratas confían en que Jolly es un candidato más joven y dinámico, y en que el hartazgo con la política MAGA puede movilizar votantes. Pero las cifras pesan: Florida tiene 1,6 millones más de republicanos inscritos que de demócratas, y Donalds llega a las generales con más de 100 millones de dólares recaudados. Quedan 76 días para que ambos candidatos intenten cambiar —o confirmar— el destino político de un estado que ya no se parece al que alguna vez fue.

Byron Donalds y David Jolly se enfrentarán en noviembre por la gobernación de Florida, según proyecta CNN. El republicano Donalds, quien cumple su tercer mandato en la Cámara de Representantes, ganó las primarias de su partido con el respaldo del presidente Donald Trump y de la dirigencia republicana estatal. El demócrata Jolly, exrepresentante que abandonó el Partido Republicano en 2018, avanzó sin mayor competencia en las primarias demócratas.

La victoria de Donalds representa un rechazo al gobernador saliente Ron DeSantis, quien se negó a respaldar a ningún candidato y pasó buena parte de la contienda cuestionando los méritos de sus posibles sucesores. DeSantis incluso consideró una posible candidatura de su esposa, la primera dama Casey DeSantis. Pero el apoyo de Trump a Donalds neutralizó esos esfuerzos. La animosidad entre DeSantis y Trump, originada en el fracaso del gobernador al intentar desafiar al presidente en las primarias presidenciales de 2024, generó una de las contiendas republicanas más ásperas de la temporada electoral. La campaña estuvo marcada por disputas públicas, batallas legales y temores a represalias de un gobernador que aún goza de popularidad.

Donalds centró su campaña en reformas a los impuestos sobre la propiedad, regulaciones para centros de datos y una estrecha alineación con el Gobierno de Trump. Ahora avanza a las elecciones generales en un estado que durante la última década se ha inclinado decididamente hacia los republicanos, después de haber sido uno de los principales estados de tendencia electoral incierta.

Jolly, por su parte, abandonó el Partido Republicano hace ocho años tras cumplir dos mandatos en el Congreso, frustrado por el rumbo que tomó la formación bajo el liderazgo de Trump. Se labró una reputación como crítico férreo del presidente en los medios y habló abiertamente sobre la evolución de sus posturas en asuntos como el derecho al aborto y las medidas de seguridad relacionadas con las armas de fuego. Enfrentó poca oposición en la primaria demócrata, donde la cantera de candidatos se ha reducido después de una década en la que Florida se desplazó hacia la derecha.

Jolly centró su campaña en el costo de vida y la conservación del medioambiente, presentándose como un dirigente pragmático capaz de resolver problemas. Eligió a la exrepresentante demócrata Gwen Graham como compañera de fórmula. Graham representó en el Congreso a un distrito de tendencia republicana y es hija del exgobernador y exsenador Bob Graham. Juntos buscan atraer a los votantes independientes.

Los republicanos de Florida creen tener una estrategia de eficacia comprobada para derrotar a Jolly: la misma que utilizaron dos veces para vencer a Charlie Crist en 2014 y 2022. Las similitudes son notables. Tanto Jolly como Crist representaron la zona de la bahía de Tampa en el Congreso, fueron elegidos como republicanos y luego abandonaron el partido para inscribirse como demócratas. Evan Powers, presidente del Partido Republicano de Florida, dijo deliberadamente que Jolly "ha defendido todas las posturas en todos los temas", una frase utilizada durante años contra Crist.

Los demócratas creen que Jolly es un candidato más joven y enérgico que Crist, y apuestan a que los votantes de Florida quieren dejar atrás la política MAGA y tres décadas de dominio republicano. Planean insistir desde el comienzo en el aumento del costo de la vivienda y en el fuerte incremento de las primas de seguros bajo gobiernos republicanos. Sin embargo, enfrentan importantes desventajas. En Florida hay 1,6 millones más de republicanos inscritos que de demócratas. Además, Donalds cuenta con una ventaja considerable en recaudación de fondos después de reunir más de 100 millones de dólares durante las primarias. Ambos candidatos tienen 76 días para la campaña final antes de las elecciones.

David Jolly ha defendido todas las posturas en todos los temas
— Evan Powers, presidente del Partido Republicano de Florida
Contáctanos FAQ