En apenas dos días, el partido Reform UK de Nigel Farage recibió 84 millones de euros de dos donantes vinculados al mundo de las criptomonedas, marcando un hito sin precedentes en la financiación política británica. Este flujo repentino de capital no es solo una cifra extraordinaria: es un espejo que refleja las tensiones más profundas entre el dinero privado y la integridad democrática. La pregunta que queda suspendida en el aire no es cuánto se donó, sino qué se espera a cambio, y qué tipo de política puede comprarse con semejante suma.