Doña Sofía conquista Granada: Carmen de los Porcel, pescaíto frito y gala flamenca benéfica

Sofía decidió sumergirse en la esencia granadina antes de asumir sus responsabilidades
La reina emérita priorizó conocer la ciudad auténticamente, visitando jardines y restaurantes locales antes de sus compromisos oficiales.
Mark

¿Por qué Granada sigue siendo tan importante para la Familia Real después de tantos años?

Mimi

Porque no es solo una ciudad bonita. Es un lugar donde la familia ha vivido momentos decisivos. Felipe aprendió a volar allí, y eso marca. Además, Granada guarda la historia de España en sus piedras.

Mark

¿Qué significa que Sofía haya elegido visitar el Carmen de los Porcel antes de sus compromisos oficiales?

Mimi

Que quería entender la ciudad de verdad, no solo cumplir. Los jardines, las colecciones, la cultura amazigh. Eso no es protocolo, es curiosidad genuina.

Mark

El pescaíto frito parece un detalle menor, pero aparece en la historia. ¿Por qué importa?

Mimi

Porque muestra que sigue los pasos de su hijo, que confía en sus recomendaciones. Y porque los detalles cotidianos humanizan a las personas, incluso a las reinas.

Mark

¿Qué dice la gala benéfica sobre cómo Sofía ve su rol ahora?

Mimi

Que sigue siendo activa, que su nombre sigue vinculado a causas. No se retira, se reinventa. Preside, participa, elige dónde poner su presencia.

Mark

¿Hay algo en esta visita que apunte hacia el futuro?

Mimi

Sí. El hecho de que Juan Carlos haya expresado deseos de ser enterrado en Granada. Esta visita refuerza esa conexión, como si estuviera preparando el terreno para una historia que aún no termina.

  • La reina emérita Sofía presidió la apertura del Festival Internacional de Música y Danza de Granada, entregando en mano la Medalla de Honor al legendario director Zubin Mehta en el Palacio de Carlos V.
  • Antes de los actos oficiales, Sofía se adentró en los jardines del Carmen de los Porcel, deteniéndose con especial interés ante colecciones de joyería y piezas vinculadas a la cultura amazigh.
  • La reina emérita eligió para el almuerzo el Mesón Las Tinajas, el mismo restaurante que frecuenta su hijo Felipe VI, donde probó el pescaíto frito siguiendo la recomendación del monarca.
  • La jornada culminó en el Teatro del Generalife con una gala benéfica de la Fundación Reina Sofía, protagonizada por el Ballet Flamenco de Andalucía bajo la dirección de Patricia Guerrero.
  • La visita reaviva el vínculo histórico de la Corona con Granada, ciudad donde Felipe VI se formó como piloto en 1996 y donde Juan Carlos I habría expresado su deseo de ser enterrado junto a los Reyes Católicos.

Granada, ciudad que guarda entre sus muros siglos de historia y belleza, volvió a recibir esta semana a la reina emérita Sofía, quien regresó no como turista sino como presidenta de honor de uno de los festivales culturales más prestigiosos de España. Su visita entrelazó el deber institucional con la exploración íntima de una ciudad que la Familia Real lleva décadas sintiendo como propia, recordándonos que la cultura y la memoria compartida son los lazos más duraderos entre las instituciones y los pueblos.

Granada volvió a ejercer su poder de seducción este fin de semana, esta vez sobre la reina emérita Sofía, quien regresó a la ciudad nazarí en su condición de presidenta de honor del Festival Internacional de Música y Danza. El evento arrancó con un concierto de la Orquesta del Maggio Musicale Fiorentino dirigida por Zubin Mehta, a quien Sofía entregó personalmente la Medalla de Honor en el Palacio de Carlos V.

Antes de los compromisos oficiales, la reina emérita reservó la mañana del sábado para una visita privada al Carmen de los Porcel, uno de los jardines más singulares de las laderas de la Alhambra, donde se detuvo con curiosidad ante colecciones de joyas y materiales ligados a la cultura amazigh. Para el almuerzo escogió el Mesón Las Tinajas, establecimiento predilecto también de su hijo Felipe VI, quien lo había visitado en junio de 2023 durante el Día de las Fuerzas Armadas. Siguiendo su recomendación, Sofía degustó el pescaíto frito y abandonó el lugar con visible satisfacción.

La tarde tuvo como escenario el Teatro del Generalife, donde presidió una gala benéfica de la fundación que lleva su nombre. El Ballet Flamenco de Andalucía, bajo la dirección de la bailaora Patricia Guerrero, protagonizó la actuación. Para la ocasión, Sofía lució una chaqueta azul klein con pantalones blancos fluidos, un estilismo que equilibraba la solemnidad del acto con la luminosidad propia de Granada.

La visita recuerda que el lazo entre la Familia Real y esta ciudad es antiguo y profundo: Felipe VI vivió aquí en 1996 durante su formación como piloto de helicópteros en la Base Aérea de Armilla, y recientemente trascendió que Juan Carlos I habría manifestado el deseo de reposar en la Capilla Real, junto a los Reyes Católicos. Granada, una vez más, se confirma como algo más que un destino para la Corona.

Granada tiene la capacidad de seducir a quien la visita, y este fin de semana no fue la excepción para la reina emérita Sofía. Regresó a la ciudad nazarí en su calidad de presidenta de honor del Festival Internacional de Música y Danza de Granada, un evento que comenzó el viernes anterior con un concierto de la Orquesta del Maggio Musicale Fiorentino bajo la dirección del maestro Zubin Mehta. En el Palacio de Carlos V, Sofía le entregó personalmente la Medalla de Honor al reconocido director.

La relación entre la Familia Real y Granada se remonta décadas atrás. Felipe VI pasó una temporada en la ciudad en 1996 mientras completaba su formación como piloto de helicópteros en la Base Aérea de Armilla, una experiencia que le permitió conocer en profundidad los rincones, costumbres y patrimonio que caracterizan a la ciudad de la Alhambra. Esa conexión histórica permanece viva: hace algunos meses trascendió que Juan Carlos I habría expresado el deseo de ser enterrado en Granada, junto a los Reyes Católicos, en la Capilla Real.

Antes de asumir sus responsabilidades institucionales en el Generalife, Sofía decidió sumergirse en la esencia granadina. La mañana del sábado la dedicó a una visita privada al Carmen de los Porcel, uno de los jardines más notables de la ciudad, situado en las laderas de la Alhambra. Durante su recorrido por las distintas exposiciones, prestó particular atención a varias colecciones de joyas y a los materiales relacionados con la cultura amazigh.

Para el almuerzo, eligió el Mesón Las Tinajas, un restaurante que también es favorito del rey Felipe. De hecho, el monarca había visitado este mismo establecimiento en junio de 2023 durante los actos del Día de las Fuerzas Armadas. Siguiendo la recomendación de su hijo, la reina emérita probó el pescaíto frito, uno de los platos más celebrados de la casa, y abandonó el lugar visiblemente satisfecha.

La tarde culminó en el Teatro del Generalife, donde Sofía presidió una gala benéfica organizada por la fundación que lleva su nombre. El evento contó con la actuación del Ballet Flamenco de Andalucía, bajo la dirección de la aclamada bailaora Patricia Guerrero. Para la ocasión, la reina emérita optó por un conjunto elegante y luminoso: una chaqueta azul klein combinada con pantalones blancos fluidos y salones destalonados a juego, un estilismo que reflejaba tanto la solemnidad del acto como la calidez de la ciudad que la recibía.

La reina emérita degustó uno de los platos estrella de la casa, el pescaíto frito, y salió de allí encantada
— Descripción de su visita al Mesón Las Tinajas
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