En la quietud de la noche, cuando el cuerpo busca descanso, la rodilla puede convertirse en un recordatorio insistente de que algo dentro de ella merece atención. El especialista en medicina deportiva Wesley Baker sitúa este fenómeno en un territorio que va más allá del simple cansancio acumulado: la disminución de la lubricación articular durante el reposo, combinada con inflamación, desgaste o lesiones previas, puede hacer que un dolor silencioso durante el día se vuelva imposible de ignorar al acostarse. La pregunta que muchos se hacen en la oscuridad —¿esto pasará solo?— tiene una respuest