En la economía de la isla, donde los canales formales e informales coexisten en tensión permanente, el mercado paralelo de divisas cerró el 27 de agosto de 2026 con señales contradictorias: el dólar avanzó hasta los 670 pesos mientras el euro retrocedió levemente a 756, ampliando la distancia con las tasas oficiales del Banco Central. Este movimiento cotidiano no es solo una cifra, sino el pulso de una sociedad que busca en la moneda extranjera un refugio frente a la inflación, los salarios insuficientes y la incertidumbre estructural.