Dólar bajo presión: qué esperar tras pago de deuda y nuevas medidas del Gobierno

El dólar seguirá encorsetado por compras oficiales, desinflación y competitividad
Los analistas advierten que múltiples fuerzas limitarán el movimiento del dólar durante 2026.
Mark

¿Por qué el Banco Central retomó las compras de dólar después de nueve meses sin hacerlo?

Mimi

Porque necesitaba señalar que el nuevo régimen de bandas cambiarias no es un abandono de la acumulación de reservas. Pero lo hizo con cautela: solo 218 millones en la semana, y con un límite tentativo del 5% del volumen diario del mercado.

Mark

¿Qué significa que la brecha esté por debajo del 5%?

Mimi

Significa que hay poco espacio entre el dólar oficial y el paralelo. Eso limita cuánto el Banco Central puede comprar sin presionar los precios hacia arriba. En 2024 compraba mucho más agresivamente porque la brecha era mayor.

Mark

¿Por qué importa el pago de 4.200 millones si parte de eso se reinvirtió?

Mimi

Porque el impacto neto en las reservas fue menor. Si todo ese dinero hubiera salido, habría generado pánico. Pero como parte quedó en el mercado, la volatilidad se controló.

Mark

¿Qué es lo que realmente preocupa a los analistas?

Mimi

Que el Gobierno no puede salir a los mercados internacionales para refinanciar la deuda. Entonces todo depende de que el Banco Central acumule reservas por sí solo, y eso es lento y difícil.

Mark

¿Puede el dólar subir 30% en 2026 sin que eso sea un problema?

Mimi

Depende. Si sube al ritmo de la inflación, es ordenado. Pero si la inflación se desacelera más rápido de lo esperado, el dólar podría quedar atrasado. Y si sube más rápido que la inflación, presiona los precios hacia arriba.

Mark

¿Qué necesita pasar para que esto sea sostenible?

Mimi

Un salto de productividad. Las reformas estructurales que el Gobierno aprobó no están generando eso todavía. Sin más productividad, el tipo de cambio real seguirá siendo un problema.

  • El pago de 4.200 millones de dólares en bonos Bonares y Globales encendió alarmas sobre las reservas, pero la reinversión parcial de esas divisas en el mercado amortiguó el golpe antes de que se sintiera.
  • El BCRA ejecutó un REPO de 3.000 millones con bancos internacionales y retomó compras de contado por primera vez en nueve meses, señalando que el nuevo marco de bandas cambiarias ya está operativo.
  • La brecha entre el dólar oficial y el paralelo se mantiene por debajo del 5%, un margen tan estrecho que limita la capacidad del Banco Central de acumular reservas con la intensidad que mostró durante 2024.
  • Los mercados proyectan un dólar a 1.605 pesos para junio, con una suba acumulada del 10,9%, mientras los contratos de futuros anticipan un avance del 30% para todo 2026.
  • El verdadero desafío estructural permanece sin respuesta: sin un salto de productividad a mediano plazo, el tipo de cambio real seguirá siendo vulnerable y la dependencia del financiamiento externo, difícil de reducir.

En un momento donde la deuda soberana y la estabilidad cambiaria se entrelazan como fuerzas opuestas, Argentina atravesó una semana de pagos históricos y rediseño monetario. El Tesoro canceló 4.200 millones de dólares en bonos mientras el Banco Central retomaba compras de divisas bajo un nuevo régimen de bandas, buscando que el dólar avance sin atraso pero sin desanclar expectativas. Lo que está en juego no es solo el precio de una moneda, sino la capacidad del país de sostener su equilibrio externo en el tiempo sin depender indefinidamente del financiamiento internacional.

El viernes 9 de enero, el Tesoro Nacional canceló 4.200 millones de dólares en vencimientos de bonos soberanos. Era un pago de magnitud suficiente para generar turbulencia, pero la reinversión parcial de esas divisas en el mercado atenuó la presión sobre las reservas del Banco Central y evitó que la volatilidad se disparara.

La semana estuvo marcada por una serie de operaciones diseñadas para sostener la estabilidad: un REPO de 3.000 millones de dólares con bancos internacionales, un canje de bonos dólar linked que alivió vencimientos inmediatos, y la reanudación de compras de contado por parte del BCRA —alrededor de 218 millones— después de nueve meses de pausa. Todo ello dentro de un nuevo régimen de bandas cambiarias ajustadas por la inflación pasada, que permite al dólar avanzar sin generar atraso cambiario.

Sin embargo, el margen de maniobra es estrecho. La brecha inferior al 5% entre el dólar oficial y el paralelo limita la capacidad del Banco Central de absorber divisas de forma intensiva. Las empresas comenzarán a girar dividendos de 2025 con acceso al tipo de cambio oficial, lo que presiona a la baja los precios paralelos y mantiene esa brecha contenida. El "contado con liquidación" operó prácticamente al nivel del techo de las bandas.

Las proyecciones apuntan a un dólar de 1.484 pesos para fines de enero y de 1.605 pesos para junio, con una suba acumulada del 10,9% en el primer semestre. Los contratos de futuros anticipan un avance del 30% para todo 2026. La tasa de interés emerge como la principal variable de ajuste en este esquema.

Detrás de los números cambiarios asoma un desafío más profundo: el tipo de cambio real depende de la productividad relativa de la economía. Las reformas estructurales en curso —laboral y tributaria— lucen insuficientes en el corto plazo para generar el salto de productividad que reduciría la dependencia del financiamiento externo. El próximo trimestre será la primera prueba real de si este equilibrio puede sostenerse.

El viernes 9 de enero, el Tesoro Nacional canceló 4.200 millones de dólares en vencimientos de bonos Bonares y Globales. Era un pago importante, el tipo de movimiento que normalmente genera turbulencia en los mercados de cambio. Pero lo que sucedió después fue más matizado: parte de esos dólares se reinvirtieron en el mercado, lo que atenuó la presión sobre las reservas del Banco Central y evitó que la volatilidad se disparara.

La semana había traído consigo un conjunto de operaciones financieras diseñadas para sostener la estabilidad. El BCRA concretó un REPO con bancos internacionales por 3.000 millones de dólares. Se realizó un canje de bonos dólar linked que alivió vencimientos inmediatos. Y después de nueve meses sin hacerlo, el Banco Central retomó las compras de contado de dólar, adquiriendo alrededor de 218 millones en el mercado de cambios. Estas operaciones no eran casuales: formaban parte de un nuevo marco monetario centrado en bandas cambiarias ajustadas por la inflación pasada.

El dólar había subido el 2 de enero cuando comenzó la implementación de estas nuevas bandas. Pero en las sesiones siguientes, la divisa descontó casi toda esa ganancia inicial. Un volumen apreciable de negocios cercano a los 500 millones de dólares diarios contribuyó a disipar la volatilidad. El régimen de bandas está diseñado para evitar un atraso cambiario: el dólar mayorista puede avanzar al ritmo de la inflación sin desafiar el techo de las bandas. Sin embargo, una brecha inferior al 5% entre el dólar oficial y el paralelo deja poco margen para que el Banco Central absorba divisas de forma intensiva como lo hizo durante 2024.

Los analistas proyectan un dólar que subirá conforme a la inflación de dos meses antes. El Banco Central fijó un límite tentativo del 5% del monto que opera el Mercado Libre de Cambios para sus compras de contado. La brecha se mantiene reducida porque las empresas comenzarán a girar dividendos correspondientes a 2025 con acceso al dólar oficial, lo que presiona hacia abajo los precios paralelos. El "contado con liquidación" operó prácticamente al nivel de la banda superior del régimen.

Las proyecciones de mercado apuntan a un dólar de 1.484 pesos para fines de enero, lo que implicaría una suba mensual del 2,5%, en línea con el ajuste previsto para el techo de la banda por la inflación de noviembre. Los contratos de dólar futuro en la plataforma A3 Mercados marcaron para diciembre de 2026 un dólar de 1.895 pesos, esto es una suba de 30% para todo el año a partir de un dólar mayorista que terminó 2025 en 1.455 pesos. Los analistas estiman un avance acumulado del 10,9% para el primer semestre del año, que llevaría la cotización a 1.605 pesos.

Pero el movimiento del dólar en 2026 seguirá "encorsetado" por distintas fuerzas: las compras oficiales, el nivel de desinflación y la defensa de un tipo de cambio real sustentable. Los economistas advierten que el foco del mercado pasará al ritmo de compras del BCRA y a la acumulación de reservas netas. El anuncio del REPO no parece aportar un shock de confianza que permita esperar una salida de la Argentina a los mercados internacionales para darle sostenibilidad a la deuda. El Banco Central parecería estar buscando "sobre-asegurar" que la acumulación de reservas no interfiera con el proceso de desinflación ni desancle expectativas por una suba del tipo de cambio. En este contexto, la variable de ajuste es la tasa de interés.

Un desafío más profundo acecha: el tipo de cambio real está íntimamente ligado a la productividad relativa de la economía. Para acotar el déficit de cuenta corriente y reducir la dependencia del financiamiento externo, el Gobierno necesitaría un salto significativo de productividad a mediano plazo. Se esperaba que las reformas estructurales permitieran mejorar la productividad y sostener un tipo de cambio real más bajo sin comprometer el frente externo. Pero ese canal luce débil, al menos en el corto plazo. La reforma laboral apuntaría principalmente a formalizar empleo más que a elevar la productividad laboral. La reforma tributaria está constreñida por la necesidad de preservar el superávit primario, lo que permite una redistribución, pero no una reducción en la carga. El próximo trimestre dirá si estas medidas logran sostener el equilibrio que buscan.

El foco del mercado pasará al ritmo de compras del BCRA y a la acumulación de reservas netas, con los inversores evaluando si el ritmo permitirá una baja mayor del índice de riesgo país
— Juan Manuel Franco, economista jefe del Grupo SBS
La autoridad monetaria parecería estar buscando sobre-asegurar que la acumulación de reservas no interfiera con el proceso de desinflación ni desancle expectativas por una suba del tipo de cambio
— Reporte de IEB
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