Entre abril y junio de este año, las corporaciones cotizadas en todo el mundo distribuyeron 757.800 millones de dólares a sus accionistas, marcando un crecimiento del 7,3% respecto al año anterior. En un momento donde la incertidumbre económica coexiste con la abundancia de efectivo corporativo, el sector tecnológico —impulsado por la inteligencia artificial— y los grandes bancos británicos lideraron una redistribución de riqueza que alcanza proporciones históricas. América Latina, con Brasil como protagonista regional, participó de este flujo global con dinamismo propio, recordándonos que el