En el cruce entre la soberanía legislativa y la presión diplomática, 45 diputados panameños han constituido un grupo parlamentario de intercambio con Taiwán, desafiando el rechazo formal de la Embajada china y la distancia del Ejecutivo. El episodio revela una tensión más profunda: hasta dónde puede extenderse la autonomía de un parlamento cuando la geopolítica de las grandes potencias reclama lealtades absolutas. Panamá, que rompió relaciones con Taiwán en 2017, descubre que los vínculos comerciales y legislativos sobreviven a los acuerdos diplomáticos, y que la separación de poderes puede co