Diosdado Cabello arremete contra alcalde de Panamá por rastreadores en donaciones

Todo ladrón sueña que lo están robando
Diosdado Cabello respondió a las acusaciones de Mizrachi sobre el desvío de ayuda con un ataque personal.

En el cruce entre la catástrofe natural y la política de poder, el alcalde panameño Mayer Mizrachi quiso garantizar que la ayuda humanitaria llegara a los damnificados del terremoto en Venezuela, y lo hizo con la tecnología más cotidiana: un rastreador. Lo que encontró —paquetes desviados a cientos de kilómetros de la zona afectada— desató la furia del ministro venezolano Diosdado Cabello, quien respondió no con explicaciones sino con ataques personales. El episodio revela cómo, incluso en medio del sufrimiento colectivo, la ayuda humanitaria puede convertirse en campo de batalla para la legitimidad y el control.

  • Mizrachi descubrió que parte de la ayuda enviada a La Guaira aparecía rastreada en Maturín, a más de 500 kilómetros de distancia, sembrando dudas sobre el destino real de las donaciones.
  • Cabello respondió con una ofensiva verbal sin precedentes, llamando 'miserable' al alcalde y desenterrando su encarcelamiento en Colombia como arma de descrédito.
  • El intercambio escala más allá de lo personal: el régimen venezolano busca silenciar cualquier cuestionamiento sobre la gestión de la ayuda internacional en territorio propio.
  • Mizrachi no retrocedió, respondió con humor y firmeza, defendiendo la solidaridad panameña y señalando que la ayuda continuará a pesar de las críticas.
  • La pregunta central sigue sin respuesta oficial: ¿por qué estaba la asistencia humanitaria en una ciudad distinta a la afectada por el sismo?

El alcalde de Ciudad de Panamá, Mayer Mizrachi, tomó una decisión aparentemente sencilla: colocar rastreadores AirTag en los paquetes de ayuda humanitaria enviados a Venezuela tras el terremoto. Su propósito era rendir cuentas a los donantes panameños. Pero los dispositivos revelaron algo perturbador: parte de la asistencia no estaba en La Guaira, la zona más golpeada, sino en Maturín, a 531 kilómetros de distancia. Sin acusar directamente, Mizrachi dejó flotar la pregunta en redes sociales y ante la agencia EFE.

La insinuación bastó para encender la mecha en Caracas. Diosdado Cabello, uno de los funcionarios más poderosos del régimen, respondió con una arremetida verbal cargada de desprecio. Lo llamó 'miserable' y recurrió al pasado del alcalde: su detención en Colombia entre 2015 y 2016, acusado de presunto fraude contra la administración pública. Mizrachi siempre sostuvo que fue persecución política vinculada a su cercanía con el expresidente Ricardo Martinelli. Cabello usó ese episodio como munición, lanzando el refrán: 'Todo ladrón sueña que lo están robando'.

Mizrachi respondió con ironía, apodando al ministro 'Diosdado sin Cabello', y pasó a la defensa: Panamá seguía enviando ayuda pese a los dos terremotos, y no pedía gratitud, solo que no criticaran el esfuerzo. 'Mucho se está haciendo y yo sé que la gente está agradecida, aunque tú no lo estés', le dijo directamente a Cabello.

El cruce deja expuesta una tensión más profunda: mientras Venezuela enfrenta la devastación, la ayuda internacional se convierte en arena política. Mizrachi rastreó las donaciones para garantizar su destino; Cabello atacó para desacreditar al mensajero. La pregunta sobre dónde terminó realmente la asistencia humanitaria permanece sin respuesta.

El alcalde de la Ciudad de Panamá, Mayer Mizrachi, tomó una decisión que parecía práctica: colocar pequeños rastreadores AirTag en los paquetes de ayuda humanitaria que su municipio enviaba a Venezuela tras el terremoto. Su intención era transparente: rendir cuentas a los ciudadanos panameños que habían hecho un "esfuerzo masivo" para donar. Pero lo que descubrió con esos dispositivos lo llevó a plantear una pregunta incómoda en un video publicado en redes sociales y en declaraciones a la agencia española EFE: parte de la ayuda no estaba llegando a La Guaira, la zona más afectada por el sismo, sino que se encontraba en Maturín, a 531 kilómetros de distancia. Mizrachi no acusó directamente, pero dejó flotando la duda sobre si la asistencia estaba llegando a quienes realmente la necesitaban.

La insinuación encendió una mecha política en Caracas. Diosdado Cabello, ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz del régimen de Delcy Rodríguez y uno de los funcionarios más poderosos del gobierno, respondió el lunes con una arremetida verbal. "Rechazamos las vulgares, miserables declaraciones del alcalde de Panamá, que le puso un GPS a la ayuda humanitaria", comenzó, utilizando un lenguaje que no dejaba lugar a matices. Cabello, quien fuera cercano a Nicolás Maduro, no se detuvo en la crítica al acto en sí, sino que decidió desenterrar el pasado de Mizrachi.

"Todo ladrón sueña que lo están robando", lanzó Cabello, antes de recordar que Mizrachi había estado preso en Colombia entre 2015 y 2016. El alcalde panameño fue detenido en Cartagena en septiembre de 2015 tras una circular roja de Interpol emitida por Panamá, acusado de presunto fraude contra la administración pública. Pasó seis meses en la cárcel de La Picota en Bogotá hasta que logró salir pagando una fianza de 100.000 dólares. Mizrachi siempre sostuvo que se trataba de persecución política del gobierno de Juan Carlos Varela, motivada por su cercanía con el expresidente Ricardo Martinelli, cuyo cuñado es su padre, Aaron Roni Mizrachi. Cabello utilizó ese episodio como munición: "Ese caballero estuvo preso por peculado, estuvo preso, denunciado por fraude".

La respuesta de Mizrachi fue rápida y burlona. Llamó al ministro venezolano "Diosdado sin Cabello" en un juego de palabras con su apellido, antes de pasar a la defensa. El alcalde señaló que Venezuela seguía recibiendo ayuda de Panamá a pesar de los dos terremotos, e incluyó a El Salvador en su defensa. "Cae muy mal que critiquen nuestra ayuda, a caballo regalado no se le mira el colmillo", dijo, utilizando un refrán popular. Agregó que no estaban pidiendo gratitud, solo que no criticaran. "Porque mucho se está haciendo y yo sé que la gente está agradecida, aunque tú no lo estés", cerró, dirigiéndose directamente a Cabello.

El intercambio refleja una tensión más amplia: mientras Venezuela enfrenta la devastación de los terremotos, la ayuda internacional se convierte en arena política. Mizrachi, al rastrear las donaciones, buscaba garantizar que llegaran a destino. Cabello, al atacarlo, buscaba desacreditar tanto al mensajero como el mensaje. Lo que quedó en el medio fue la pregunta sin responder sobre dónde terminó realmente la asistencia humanitaria y por qué.

Rechazamos las vulgares, miserables declaraciones del alcalde de Panamá, que le puso un GPS a la ayuda humanitaria
— Diosdado Cabello, ministro venezolano
Cae muy mal que critiquen nuestra ayuda, a caballo regalado no se le mira el colmillo
— Mayer Mizrachi, alcalde de Panamá
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué un alcalde decide poner rastreadores en cajas de ayuda? Parece una medida de desconfianza.

Model

Mizrachi lo explicó como rendición de cuentas. Sus ciudadanos donaron en masa, y él quería demostrar que el dinero y los suministros llegaban a donde debían. Es una forma de transparencia, aunque también revela una realidad incómoda.

Inventor

¿Y qué encontró con esos rastreadores?

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Que parte de la ayuda estaba en Maturín, lejos de La Guaira donde estaban los damnificados. No dijo que fuera robada, pero dejó la pregunta abierta. Eso fue lo que molestó a Caracas.

Inventor

Cabello respondió atacando el pasado de Mizrachi. ¿Eso es una táctica común en estos conflictos?

Model

Es una desviación clásica. En lugar de responder sobre dónde fue la ayuda, atacó al mensajero. Recordó que Mizrachi estuvo preso en Colombia años atrás, como si eso invalidara lo que estaba diciendo ahora.

Inventor

¿Mizrachi se defendió o contraatacó?

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Hizo ambas cosas. Respondió con humor, llamándolo "Diosdado sin Cabello", pero también defendió la ayuda panameña. Dijo que no pedían gratitud, solo que no criticaran lo que estaban dando.

Inventor

¿Quién ganó este intercambio?

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Eso depende de quién lo mire. Para Caracas, Cabello desacreditó al crítico. Para Panamá, Mizrachi mostró que su país seguía ayudando a pesar de los ataques. Lo que no se resolvió fue la pregunta original: ¿dónde terminó realmente la ayuda?

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