En el mercado de telefonía móvil español, la competencia no es solo una guerra de precios: es un reordenamiento silencioso de lealtades. Durante los primeros siete meses de 2026, Digi y Telefónica han captado conjuntamente más de medio millón de líneas netas, mientras Masorange —el gigante que aún domina el 41% del mercado— cede terreno sin poder detener la hemorragia. El termómetro de las portabilidades revela algo más profundo que estadísticas comerciales: la dificultad de retener a un consumidor cada vez más dispuesto a moverse.