Diez años después de la boda de Rocío Carrasco y Fidel Albiac, las imágenes de aquel día ya no son solo recuerdos sentimentales: son documentos de un mundo que ya no existe. Lo que entonces parecía ordinario —un abrazo entre hermanas, la presencia compartida de una familia— hoy revela, con la frialdad del tiempo, la profundidad de las fracturas que vinieron después. La prensa del corazón, al recuperar estas instantáneas, no celebra tanto un aniversario como levanta acta de una transformación irreversible.