Felipe VI asumió el trono en 2014 en medio de crisis política, cinco elecciones en nueve años y el procés catalán, el mayor desafío de su reinado según analistas. El Rey implementó medidas de transparencia sin precedentes, redujo la Casa Real a seis miembros y tomó decisiones difíciles como apartar a su hermana Cristina para restaurar la credibilidad institucional.
Diez años de Felipe VI: de la crisis institucional a la estabilidad monárquica
La Monarquía hay que ganársela día a día
¿Cuál fue realmente el mayor desafío de estos diez años? ¿El procés o la herencia de Juan Carlos?
Fueron los dos, pero de formas distintas. El procés era una amenaza política inmediata a la unidad del Estado. La herencia de Juan Carlos era una amenaza a la credibilidad de la institución misma. Felipe tuvo que combatir ambas simultáneamente.
Pero espera. ¿Cuánto de esa "crisis institucional" fue realmente culpa de Felipe y cuánto era simplemente lo que heredó? El artículo dice que tomó decisiones dolorosas, pero ¿eran decisiones suyas o simplemente lo que la situación exigía?
Buena pregunta. ¿Qué margen de maniobra tenía realmente?
Tenía más del que parece. Podría haber defendido a su padre, podría haber sido más defensivo. En cambio, eligió la transparencia, la reducción de la Casa Real, la renuncia a la herencia. Esas fueron decisiones.
Pero el artículo dice que "una docena de expertos" le aconsejaron que hablara sobre Cataluña. ¿Fue decisión suya o presión de su círculo cercano? Porque hay una diferencia entre ser valiente y simplemente hacer lo que te dicen que hagas.
¿Y la aceptación actual? ¿Es real o es solo que la gente está cansada de crisis?
El estudio de Remco sugiere que es real. Los jóvenes aceptan a Felipe porque representa estabilidad, no porque amen la monarquía. Es un voto de confianza condicional.
Pero el CIS no pregunta directamente por la Monarquía. Solo la incluye como opción. ¿Eso significa que la gente realmente no piensa en ella, o que simplemente no es una prioridad comparada con el paro y la economía? Porque eso es muy diferente de decir que "ha recobrado popularidad".
¿Entonces Leonor es la apuesta del futuro?
Completamente. Los expertos son claros: el futuro de la institución depende de que ella logre lo que Felipe logró, pero sin los escándalos previos. Empieza con una hoja más limpia.
Aunque el artículo menciona que el artículo 57 de la Constitución aún prima al varón sobre la mujer en la sucesión. Leonor es heredera porque no hay hermanos varones. Si hubiera uno, ella estaría fuera. ¿Eso no debería haberse cambiado ya?
El Pulso
- Felipe VI asumió el trono el 19 de junio de 2014, 17 días después de la abdicación de Juan Carlos I
- El procés catalán fue el mayor desafío del reinado, superior al 23-F según analistas
- La Casa Real se redujo de 16 a 6 miembros, la más pequeña de Europa occidental
- El discurso del Rey sobre Cataluña del 3 de octubre de 2017 alcanzó 77% de audiencia
- Solo el 0,5% de los ciudadanos menciona la Monarquía como preocupación, según el CIS
Felipe VI asumió el trono en 2014 en medio de crisis política, cinco elecciones en nueve años y el procés catalán, el mayor desafío de su reinado según analistas. El Rey implementó medidas de transparencia sin precedentes, redujo la Casa Real a seis miembros y tomó decisiones difíciles como apartar a su hermana Cristina para restaurar la credibilidad institucional.
Felipe VI completa una década de reinado marcada por crisis institucionales, el desafío catalán y la necesidad de restaurar la credibilidad de la Corona tras los escándalos de Juan Carlos I. Su futuro descansa en la princesa Leonor como heredera.
Felipe VI llevaba 46 años esperando. El 19 de junio de 2014, el príncipe de Asturias subió a la tribuna de las Cortes Generales y pronunció las palabras que marcarían su reinado: una "Monarquía renovada para un tiempo nuevo". Diecisiete días antes, su padre Juan Carlos I había abdicado a los 76 años, arrastrado por escándalos públicos y privados que dejaron la institución en lo que algunos describen como cuidados intensivos. Felipe heredaba no solo una corona, sino una crisis.
La década que siguió fue, según quienes la vivieron de cerca, "durísima". El nuevo rey se encontró navegando simultáneamente tres tormentas: la sombra alargada de su padre, una España fragmentada por cinco elecciones generales en nueve años, y un desafío catalán que los analistas consideran superior incluso al golpe de Estado del 23-F que enfrentó Juan Carlos. El procés no era un episodio aislado sino una amenaza existencial. Los independentistas, como señala el expresidente del Senado Juan José Laborda, "eran una minoría a punto de convertirse en mayoría". La semana previa al referéndum del 1 de octubre de 2017, un círculo cerrado de académicos y expertos asesoraba al Rey en La Zarzuela. Había llamadas nocturnas, debates cargados de ansiedad. Algunos que lo rodeaban percibían que Felipe se jugaba la Corona.
El 3 de octubre, dos días después del referéndum ilegal, Felipe VI hizo una alocución televisiva que alcanzó el 77% de audiencia. Seis minutos que definirían su reinado. El discurso fue medido, constitucional, dirigido a todos los españoles. Pero para algunos, como Laborda, le faltó un gesto hacia Cataluña, apenas una línea que reconociera el sentimiento catalán. Otros argumentan que fue precisamente su proporcionalidad lo que lo hizo necesario, que el Rey ejerció su autoritas —esa autoridad que emana de la Constitución que él fue el primero en jurar, no solo sancionar como su padre. El catedrático Javier Tajadura considera que el discurso fue decisivo no para dar órdenes sino para advertir, para ejercer la influencia moral que la democracia permite a un jefe de Estado.
Pero antes de poder hablar a la nación, Felipe tuvo que tomar decisiones que sus allegados describen como "dolorosas". Apartó a su hermana Cristina de la institución por el Caso Nóos. Negoció una relación frágil con su padre, quien en 2020 se expatrió a Abu Dabi. Mientras tanto, voces antimonárquicas ganaban fuerza: los nacionalismos, Podemos en su momento de mayor vigor. La institución se tambaleaba. El principal problema de una monarquía, parafraseando a Isabel II, es la familia. Y Felipe VI tuvo que demostrar que la Corona era más que la figura del Rey.
Para ello, implementó un cambio de imagen sin precedentes. Redujo la Casa Real de 16 a seis miembros, convirtiéndola en la más pequeña de Europa occidental. En 2022, impulsó un real decreto que sometía la institución a normas de transparencia nunca vistas: auditorías del Tribunal de Cuentas, publicación de presupuestos, registro de regalos. Renunció a la herencia de Juan Carlos ante las dudas sobre su origen ilícito. Donde su padre proyectaba carisma y cierta impunidad —"daba la sensación de que estaba por encima de la ley", recuerdan quienes lo conocieron—, Felipe encarna racionalidad y ejemplaridad. "El Rey es consciente de que es mortal y que al mismo tiempo encarna una institución con vocación de eternidad", reflexiona Laborda.
Hoy, diez años después, el horizonte se ve tranquilo. Un estudio reciente de Remco revela que los jóvenes españoles, aunque consideran moralmente superior un sistema republicano, aceptan a Felipe VI como jefe de Estado porque aporta estabilidad en medio de la polarización que fractura otras instituciones. El Rey está por encima del sistema de partidos. Su inglés es excelente, su francés muy bueno, su conocimiento de América Latina enciclopédico. Los sondeos muestran que solo el 0,5% de los ciudadanos menciona la Monarquía como preocupación, comparado con el 26% del desempleo.
Pero el futuro de la institución ya no descansa solo en Felipe. La princesa Leonor, heredera y primera mujer en jurar la Constitución en su mayoría de edad, emerge como la clave de la continuidad. Los expertos coinciden: el lanzamiento de la heredera es la respuesta a la pregunta que Felipe VI se hizo hace diez años. Una monarquía, como dice el historiador Jordi Canal, "hay que ganársela día a día porque cuando uno se relaja, ocurre lo que le ocurrió a Juan Carlos al final de su reinado". Ahora toca a Leonor demostrar que la lección fue aprendida.
Citas Notables
Felipe llevaba preparándose emocionalmente toda su vida para ese día— Emilio Lamo de Espinosa, catedrático y cofundador del Real Instituto Elcano
Los independentistas eran una minoría a punto de convertirse en mayoría— Juan José Laborda, expresidente del Senado
El Rey es consciente de que es mortal y que al mismo tiempo encarna una institución con vocación de eternidad— Juan José Laborda