Die Linke gana en Berlín con promesas de expropiación de viviendas que divide a Alemania

La crisis de vivienda afecta a 83% de berlineses que viven de alquiler, con capacidad adquisitiva insuficiente para pagar alquileres que se han incrementado drásticamente.
Si Die Linke gobierna, nacionalizaremos
Elif Eralp, candidata principal de Die Linke, la noche de su victoria electoral en Berlín.
Mark

¿Por qué Die Linke ganó con esta promesa específica de expropiación? ¿No es demasiado radical para una capital europea?

Mimi

Los números hablan. Los alquileres subieron sesenta y nueve por ciento en diez años mientras los ingresos crecieron solo treinta y tres. Ochenta y tres por ciento de Berlín vive de alquiler. La gente estaba desesperada.

Luke

Pero espera. ¿Ganaron porque la gente quería expropiaciones, o ganaron porque la gente estaba furiosa con los alquileres y Die Linke fue el único que ofreció algo radical?

Mimi

Probablemente ambas cosas. Además, en dos mil veintiuno hubo un referéndum donde el cincuenta y ocho por ciento votó a favor de nacionalizar empresas con más de tres mil viviendas. Die Linke simplemente recogió lo que ya había ganado en las urnas.

Mark

¿Y pueden realmente hacerlo? ¿Tienen el dinero?

Luke

Aquí está el problema. El Tribunal de Cuentas dice que necesitarían entre trece mil quinientos y cuarenta mil millones de euros. El presupuesto anual de Berlín es cuarenta y seis mil millones. Su deuda ya es sesenta y ocho mil millones.

Mimi

Pero la Fundación Hans Böckler argumenta que si bajan los alquileres, la gente tendrá más dinero para gastar en otras cosas, lo que beneficia las cuentas públicas.

Mark

¿Eso es especulación o hay evidencia?

Luke

Es una proyección. El instituto Empirica dice que solo el doce por ciento de la población se beneficiaría. Los estudios no coinciden. Y nadie ha resuelto realmente cómo se financia esto sin quebrar la ciudad.

Mimi

Lo que es cierto es que Berlín cambió muy rápido. Hace veinte años había más oferta que demanda. Ahora hay medio millón de nuevos residentes en una década y los edificios vacíos del este desaparecieron.

Mark

¿Y qué pasa si el Gobierno federal bloquea esto legalmente?

Luke

El canciller Merz ya dijo que actuará. La Constitución lo ampara. Pero nunca se ha hecho, así que los jueces tendrán mucho margen para interpretar si el derecho a la propiedad privada pesa más que el derecho a la vivienda.

Mimi

Eso es lo que viene ahora. No es solo política. Es una batalla constitucional.

  • Alquileres en Berlín subieron 69% en diez años (900 a 1.525 euros por 100 m²)
  • Die Linke pasó de 13% a 25% de votos; promete expropiar 200.000 viviendas
  • Costo estimado: 13.500-40.000 millones de euros; presupuesto anual de Berlín: 46.000 millones
  • Referéndum 2021: 58% votó a favor de nacionalizar empresas con +3.000 viviendas
  • 83% de berlineses viven de alquiler; 500.000 nuevos residentes en última década

Los alquileres en Berlín subieron 69% en una década mientras ingresos crecieron solo 33%, impulsando a Die Linke al 25% de votos con promesa de nacionalizar 200.000 pisos. La expropiación requeriría 13.500-40.000 millones de euros según estimaciones, representando entre 29-87% del presupuesto anual de Berlín de 46.000 millones.

El partido poscomunista Die Linke triunfa en elecciones de Berlín con propuestas radicales de expropiación de viviendas para combatir crisis de alquileres, generando tensión política y debate constitucional en Alemania.

Berlín despierta a una realidad que sus números no pueden ocultar. En una década, el alquiler de un apartamento de cien metros cuadrados pasó de novecientos euros mensuales a mil quinientos veinticinco. Mientras tanto, los ingresos de los berlineses crecieron apenas un tercio de lo que subieron los precios. Ochenta y tres por ciento de la ciudad vive de alquiler. Cuando las matemáticas se vuelven tan despiadadas, la política cambia.

El domingo pasado, Die Linke, el partido poscomunista que hace una década rondaba el trece por ciento, ganó las elecciones regionales de Berlín con el veinticinco por ciento de los votos. La CDU quedó atrás con dieciocho. Por primera vez en la historia electoral alemana, Die Linke tiene la posibilidad de gobernar una capital regional. Lo logró con una sola promesa central: expropiar más de doscientas mil viviendas en manos de grandes corporaciones inmobiliarias. Elif Eralp, la candidata principal, llevaba un collar con la palabra alemana Mietendeckel —tope del alquiler— cuando anunció la noche electoral: si Die Linke gobierna, nacionalizaremos.

Berlín ya tiene límites al alquiler. Cuando se renueva un contrato, el aumento está limitado al quince por ciento en tres años, siempre que no supere la media del barrio. Los nuevos contratos no pueden costar más del diez por ciento por encima de esa media. Die Linke considera que estos topes son papel mojado, que hay demasiadas maneras de saltárselos. Los números les dan la razón. La ciudad que hace veinte años era conocida como la metrópolis más asequible de Europa ha cambiado drásticamente. Medio millón de nuevos residentes llegaron en la última década. Los edificios vacíos del antiguo Berlín oriental, que una vez alimentaron la oferta, desaparecieron. Lo que quedó fue especulación: lo que los berlineses llaman oro de cemento.

Para gobernar, Die Linke necesita aliados. Los Verdes están dispuestos a pactar; sus posiciones sobre vivienda no están tan alejadas. El SPD, en cambio, se resiste. Pero hay un precedente que complica las cosas para los socialdemócratas. En dos mil veintiuno, Berlín celebró un referéndum impulsado por iniciativa ciudadana. La pregunta era directa: ¿debe el Gobierno estatalizar empresas propietarias de más de tres mil viviendas? El cincuenta y ocho por ciento votó que sí. Aunque el resultado no era vinculante, el Gobierno de coalición SPD-CDU de entonces formó una comisión para establecer las bases legales. Nunca se implementó. Ahora Die Linke quiere hacerlo realidad.

El costo es astronómico. El Tribunal de Cuentas de Berlín estimó que el Estado necesitaría desembolsar casi cuarenta mil millones de euros para indemnizar o nacionalizar a las empresas afectadas. El presupuesto anual de Berlín es de cuarenta y seis mil millones. Su deuda actual asciende a sesenta y ocho mil millones. Las principales empresas en la mira son Vonovia y su filial Deutsche Wohnen, que controlan más de ciento treinta y ocho mil viviendas en la ciudad con un valor de mercado superior a treinta mil millones de euros. También están en el radar Adler Group, Grand City Properties y Heimstaden.

Los expertos no se ponen de acuerdo. Un estudio de la Fundación Hans Böckler, vinculada al sindicato DGB, publicado el veinticinco de septiembre, sostiene que estas medidas contendrían claramente los precios del alquiler. Un informe reciente del instituto Empirica afirma que solo el doce por ciento de la población se beneficiaría. Lo único en lo que coinciden es en el problema fundamental: cómo financiar esto. La Fundación Hans Böckler estima un desembolso público mínimo de trece mil quinientos millones de euros. Wibke Werner, directora de Berliner Mieterverein, la mayor asociación de inquilinos de la ciudad, explica que las expropiaciones permitirían aumentos de alquiler significativamente más moderados y precios más bajos en nuevos contratos. Pero todo depende de cuánto se pague en indemnizaciones y de las condiciones para obtener préstamos o bonos.

El canciller Friedrich Merz, democristiano, ha advertido que el Gobierno federal actuará legalmente para impedir expropiaciones o nacionalizaciones. La Constitución alemana lo ampara, pero nunca se ha implementado. Los expertos coinciden en que, sin precedentes, los jueces tendrán un amplio margen de interpretación. ¿Priorizarán el derecho a la propiedad privada? ¿Considerarán que hay alternativas antes que la expropiación? La CDU y las patronales advierten que el debate daña la economía alemana al poner en duda la estabilidad jurídica. Mientras tanto, otro partido crece en las aguas revueltas. La extrema derecha de Alternativa para Alemania culpa a la migración descontrolada de la crisis de vivienda. Werner rechaza esto como absurdo: casi la mitad de los berlineses, por sus bajos ingresos, podrían acceder a vivienda social si existiera. El problema no es quién llega, sino que no hay suficientes casas asequibles para nadie.

Si Die Linke gobierna en Berlín, nacionalizaremos
— Elif Eralp, candidata principal de Die Linke
Las expropiaciones permitirían aumentos del alquiler significativamente más moderados y precios más bajos en nuevos contratos, aunque todo depende de la cuantía de las indemnizaciones y las condiciones para obtener préstamos
— Wibke Werner, directora de Berliner Mieterverein
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