Díaz-Rubio: «En cáncer de colon tenemos una ventana de oportunidad de 10 años»

Miles de pacientes con cáncer colorrectal podrían beneficiarse de avances diagnósticos y terapéuticos que aún no están disponibles en todos los hospitales españoles.
Tenemos una ventana de oportunidad de diez años que es extraordinaria
Díaz-Rubio explica por qué el cáncer colorrectal es único: los adenomas tardan una década en volverse malignos.

España es líder europeo en ensayos clínicos oncológicos y ha transformado el cáncer de colon de enfermedad desahuciada a enfermedad curable con medicina multidisciplinaria. Nuevas pruebas como el ADN tumoral circulante y el uso de aspirina en pacientes con alteraciones genéticas específicas representan avances clave para personalizar tratamientos.

  • En 1976 Díaz-Rubio fundó la primera unidad de Oncología Médica de España en el Hospital Clínico San Carlos
  • España es líder europeo en ensayos clínicos oncológicos
  • El cáncer de colon es el más frecuente en España y el segundo en mortalidad
  • Aproximadamente 28.000 pacientes españoles podrían beneficiarse del ADN tumoral circulante
  • Un adenoma tarda unos diez años en convertirse en cáncer colorrectal

El presidente de la Real Academia de Medicina destaca los avances oncológicos españoles y subraya que el cáncer colorrectal puede curarse si se detecta en sus fases tempranas, aprovechando una década crítica antes de su desarrollo.

Eduardo Díaz-Rubio creció rodeado de medicina. Su padre, catedrático, abría la biblioteca privada de su casa a estudiantes y médicos que no tenían otro lugar donde consultar. En los años cuarenta y cincuenta en Cádiz, la información médica era un lujo. «Yo estaba diseñado para esto», dice ahora, a los ochenta años, desde su despacho en Madrid, donde ha pasado décadas transformando la oncología española.

En 1976, cuando Díaz-Rubio fundó la primera unidad de Oncología Médica del Hospital Clínico San Carlos, el cáncer era prácticamente una sentencia de muerte. Los pacientes caían en manos de cirujanos que operaban sin opciones de tratamiento posterior. No había especialidad de oncología en España. Tuvo que irse al extranjero a formarse porque aquí, dice, «el paciente con cáncer prácticamente estaba desahuciado». Cuando regresó, él y otros pioneros tuvieron que recorrer planta por planta buscando pacientes, ganándose la confianza de cirujanos que veían la oncología como una intrusión. Hoy, como presidente de la Real Academia Nacional de Medicina de España, Díaz-Rubio observa un país que es líder europeo en ensayos clínicos oncológicos y ha construido un sistema sanitario capaz de atender el cáncer colorrectal en todos los rincones del territorio.

El cáncer de colon es el más frecuente en España y el segundo en mortalidad. Esa prevalencia, paradójicamente, ha sido un regalo. Cada hospital ve decenas de casos. Los médicos desarrollan experiencia. Los protocolos se refinan. Pero lo más importante es que la medicina ha dejado de ser un acto solitario. Ahora los casos se presentan en comités multidisciplinarios donde cirujanos, oncólogos, anatomopatólogos y radiólogos deciden juntos el mejor tratamiento. «Durante años insistimos en la importancia de la puerta de entrada del paciente», explica Díaz-Rubio. Si un paciente llegaba al cirujano, recibía cirugía. Si llegaba al oncólogo, recibía quimioterapia. Ahora recibe lo que necesita.

Pero el verdadero cambio está en lo que Díaz-Rubio llama «medicina de resultados». El cáncer colorrectal ha dejado de ser una enfermedad que mata para convertirse en una que se cura, o al menos se cronifica. Pacientes que hace treinta años habrían muerto ahora viven vidas normales. Esto es posible porque la ciencia ha descubierto que cada tumor es diferente, que cada paciente es un mundo. Los análisis genómicos revelan qué alteraciones específicas tiene cada cáncer, y eso determina si el paciente se beneficiará de quimioterapia, inmunoterapia, o incluso de medicamentos antiguos como la aspirina, que reduce un 50 por ciento el riesgo de recaída en pacientes con ciertos perfiles genéticos.

Hay una prueba que Díaz-Rubio menciona con particular entusiasmo: el ADN tumoral circulante. Después de una cirugía, los médicos pueden analizar la sangre del paciente para saber si quedó enfermedad residual. Si el resultado es negativo, no necesita quimioterapia adyuvante con sus efectos secundarios. Si es positivo, todos los recursos deben movilizarse. Es medicina personalizada en su forma más pura. Pero casi ningún hospital la usa. Necesita aprobación europea, lo que toma dos años. Luego aprobación española y financiación, otros dos años. Mientras tanto, unos 28.000 pacientes españoles con cáncer de colon podrían beneficiarse y no lo hacen.

Esto frustra a Díaz-Rubio, pero no lo desalienta. Porque el cáncer colorrectal tiene algo que casi ningún otro tumor tiene: tiempo. Un adenoma, que es benigno, tarda aproximadamente diez años en convertirse en cáncer. Si en esa década el paciente se somete a un cribado, si le detectan sangre oculta en heces y le hacen una colonoscopia, el problema se resuelve. El adenoma se extirpa. No hay cirugía, no hay quimioterapia, no hay drama. Solo seguimiento. «Tenemos una ventana de oportunidad de diez años que es extraordinaria», dice. La secuencia adenoma-carcinoma casi no existe en otros tumores. Por eso la prevención primaria —dieta mediterránea, ejercicio, evitar obesidad y tóxicos— combinada con el diagnóstico precoz es tan poderosa.

Hay un tercer nivel: las familias con agregación de cáncer colorrectal, donde genes específicos confieren predisposición. España ha montado unidades de consejo genético en todas las comunidades autónomas para identificar y monitorear a estas personas. Son el 3 o 5 por ciento de los casos, pero crucial identificarlos.

Cuando se le pregunta si se retiraría satisfecho, Díaz-Rubio sonríe. Un médico nunca se retira, dice. Pero sí, está satisfecho. Ha visto transformarse una especialidad que no existía en una que salva vidas. Ha tenido discípulos en toda España. Ha ayudado a construir algo hermoso. Lo que le queda es convencer a la administración de que acelere. Que apruebe innovaciones más rápido. Que financie. Que todos —administradores, oncólogos, gerentes, políticos— entiendan que cada mes que se retrasa un avance probado es un mes en que pacientes pierden oportunidades. Esa es la batalla que queda.

Desde que nací viví la universidad, por eso cuando entré a los 17 años, ya llevaba toda mi vida en ella
— Eduardo Díaz-Rubio, sobre su formación
El paciente con cáncer prácticamente estaba desahuciado, era un paciente en el cual no se aplicaba absolutamente ningún tratamiento
— Díaz-Rubio, describiendo la situación en España antes de los años setenta
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Cómo es posible que un tumor tan frecuente como el cáncer de colon haya sido prácticamente incurable hace cincuenta años?

Model

Porque no existía la especialidad. Los pacientes llegaban al cirujano y se operaban. Punto. No había oncología, no había protocolos, no había medicamentos. Era como si la enfermedad fuera solo un problema quirúrgico.

Inventor

¿Y qué cambió?

Model

La creencia de que el cáncer podía tratarse médicamente, no solo extirparlo. Tuvimos que convencer a los cirujanos de que confiaran en nosotros. Ir planta por planta buscando pacientes. Fue como llegar a una familia donde todo estaba ocupado.

Inventor

Habla mucho de la medicina multidisciplinaria. ¿Es realmente tan diferente de antes?

Model

Completamente. Antes cada médico aplicaba su protocolo según su especialidad. Ahora un caso se presenta en comité y deciden juntos. Eso garantiza que el paciente reciba lo que necesita, no lo que el primer médico que lo vea cree que necesita.

Inventor

¿Por qué menciona tanto el ADN tumoral circulante si casi nadie lo usa?

Model

Porque es el futuro y estamos perdiéndolo. Podemos saber después de una cirugía si quedó enfermedad residual. Eso significa que 28.000 pacientes podrían evitar quimioterapia innecesaria o recibir tratamiento intensivo si lo necesitan. Pero tarda años en aprobarse y financiarse.

Inventor

¿Eso es lo que más le preocupa ahora?

Model

Que tengamos herramientas que funcionan y no las usemos por burocracia. Tenemos diez años para detectar un adenoma antes de que sea cáncer. Es una ventana extraordinaria. Pero si tardamos dos años en aprobar una prueba, estamos desperdiciando tiempo de miles de personas.

Inventor

¿Se siente responsable de eso?

Model

Todos tenemos un poco de responsabilidad. Los oncólogos, los administradores, los políticos. Pero sí, creo que mi trabajo ahora es sensibilizar, convencer de que los avances deben incorporarse rápido. Hemos construido algo hermoso. Ahora hay que hacerlo funcionar mejor.

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