En el Palacio de la Revolución, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel convocó a los directivos del sistema empresarial estatal para examinar 176 transformaciones económicas y sociales recién aprobadas, buscando que las empresas del Estado compitan en igualdad de condiciones con otros actores de la economía. El encuentro refleja una tensión histórica que muchas sociedades conocen: la de reformar desde adentro un sistema sin abandonar sus fundamentos ideológicos. En el fondo, la pregunta que atraviesa este momento no es solo de gestión, sino de confianza mutua entre el Estado, sus empresas y lo