En el ciclo perpetuo de las revoluciones, los hombres que las vivieron se convierten con el tiempo en monumentos vivientes. Al felicitar públicamente al general Ramón Pardo Guerra en su cumpleaños número 87, el presidente Miguel Díaz-Canel no solo honra a un veterano de la Guerra de Liberación, de Playa Girón y de Angola, sino que reafirma la continuidad simbólica entre el proyecto revolucionario de ayer y las instituciones que gobiernan Cuba hoy. El gesto, breve y cargado de historia, recuerda que en ciertos sistemas políticos la memoria no es nostalgia, sino arquitectura del poder.