Desatar las fuerzas productivas para generar riqueza y distribuirla con justicia social
Díaz-Canel descartó categóricamente cualquier cambio político o restauración capitalista, asegurando que las transformaciones responden a decisiones soberanas cubanas, no a presiones externas. El mandatario vinculó las medidas económicas con la preservación de conquistas sociales en salud, educación y justicia, argumentando que generarán recursos para una mejor redistribución.
- XXII Congreso de la CTC en el Palacio de Convenciones de La Habana, sábado 28 de junio
- Díaz-Canel rechazó categóricamente restauración del capitalismo y cambios políticos
- Cuba ha soportado 6 décadas de bloqueo económico, más de 240 medidas adicionales, y 6 meses de cerco petrolero total
- 176 medidas de transformación fueron cotejadas con el ordenamiento jurídico cubano usando un modelo cubano de inteligencia artificial
- Más de 2 millones de trabajadores participaron en consulta del Anteproyecto de Ley del Código de Trabajo entre septiembre y noviembre de 2025
El presidente cubano reafirmó en el Congreso de la CTC que las transformaciones económicas y sociales en curso no incluirán cambios políticos ni restauración del capitalismo, enfatizando que se trata de medidas soberanas para salvar la Revolución.
El presidente Miguel Díaz-Canel cerró el sábado el XXII Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba con una afirmación categórica: no habrá restauración del capitalismo en la isla. Hablando desde el Palacio de Convenciones de La Habana, el mandatario rechazó de manera frontal cualquier interpretación de que las transformaciones económicas y sociales en marcha abran la puerta a cambios políticos o a un giro hacia el modelo capitalista. "No nos proponemos ni jamás estará en nuestros propósitos la restauración del capitalismo en Cuba", dijo ante los delegados obreros reunidos bajo el lema "Por Cuba juntos creamos".
Díaz-Canel enmarcó las medidas de transformación como respuestas necesarias a una crisis multidimensional que enfrenta el país. Describió a Cuba como una nación pequeña del Caribe que ha soportado seis décadas de bloqueo económico, comercial y financiero —el más prolongado en la historia de la humanidad, según sus palabras—, agravado por más de 240 medidas adicionales y seis meses bajo un cerco petrolero total. En ese contexto, argumentó, las transformaciones buscan "salvar la Revolución y sus conquistas sociales", manteniendo la orientación socialista de la economía independientemente de lo que diga la propaganda contrarrevolucionaria.
El mandatario fue explícito al señalar que estas medidas no son nuevas, no responden a concesiones ante amenazas estadounidenses, ni son fruto del reciente proceso de conversaciones bilaterales. Remarcó que se trata de "una decisión soberana de los cubanos y las cubanas". Citó un discurso histórico de Fidel Castro de 2005 en el que el líder revolucionario reconocía que nadie sabía realmente cómo construir el socialismo, y que la economía no es una ciencia exacta ni eterna. Díaz-Canel utilizó esa reflexión para justificar la necesidad de adaptar y transformar las estructuras económicas cubanas a las circunstancias presentes.
En cuanto al contenido de las transformaciones, el presidente enfatizó que se trata de "transformaciones económico-sociales", insistiendo en no prescindir del término "social" por brevedad. El objetivo, explicó, es desatar las fuerzas productivas de la nación para generar riqueza y distribuirla con justicia social. Mencionó medidas específicas ya debatidas: autonomía de la empresa estatal y de los municipios, nuevas relaciones entre el Plan de la Economía y el mercado, transformaciones en la inversión extranjera directa, y apertura de posibilidades de inversión a los emigrados. Todas estas acciones, dijo, estaban planteadas desde finales de 2025 cuando se discutió la actualización del Plan de Gobierno.
Díaz-Canel reconoció que los enemigos de la Revolución intentan promover propuestas de orientación neoliberal y exigir cambios en el modelo político cubano. Señaló que es "claramente visible" la articulación de esas campañas, financiadas por Estados Unidos, para introducir cambios que jamás tendrán cabida en el plan de transformaciones. Al mismo tiempo, dirigió sus palabras a los compatriotas que expresan dudas genuinas sobre el proceso, reconociendo sus preocupaciones y expectativas legítimas.
Sobre la implementación, el mandatario fue enfático en la necesidad de actuar con rapidez pero también con responsabilidad. Pidió que cada medida tenga responsables y plazos claros, con rendición de cuentas periódica sobre el progreso. Destacó la importancia de un diseño comunicacional serio que mantenga al pueblo informado sobre cómo y en qué tiempo se cumplen los acuerdos. Subrayó que empresas estatales y actores económicos no estatales deben recibir el mismo tratamiento en función de sus aportes a la economía y la sociedad.
Un elemento que Díaz-Canel enfatizó fue la necesidad de protección social en cada paso del proceso. Advirtió que se debe cuidar que no se incrementen las desigualdades, y donde se prevea que puedan ocurrir, deben acompañarse de planes para atender a familias, comunidades y segmentos de mayor vulnerabilidad. También destacó el papel de la inteligencia artificial como herramienta imprescindible para agilizar el volumen de acciones a emprender, mencionando que ya están trabajando con modelos cubanos de IA diseñados por profesionales locales.
El congreso obrero, que fue descrito como "completamente atípico" en cantidad de delegados y duración dadas las complejas condiciones económicas y energéticas del país, fue presentado como el "primer apoyo contundente" de los trabajadores a las transformaciones. Díaz-Canel enfatizó que sin la movilización consciente de los trabajadores nada será posible, ni el gran salto productivo que demanda la economía nacional ni los procesos de control y fiscalización que deben acompañarlo. El mensaje final fue claro: la generación actual tiene la responsabilidad histórica de salvar la Revolución, y ese deber no puede ser defraudado.
Notable Quotes
No nos proponemos ni jamás estará en nuestros propósitos la restauración del capitalismo en Cuba— Presidente Miguel Díaz-Canel
Se trata de una decisión soberana de los cubanos y las cubanas, no responde a exigencias del reciente proceso de conversaciones— Presidente Miguel Díaz-Canel
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué el presidente sintió la necesidad de ser tan explícito sobre lo que NO va a pasar —es decir, que no habrá capitalismo— en lugar de enfocarse solo en lo que SÍ va a pasar?
Porque hay ruido afuera. Los medios financiados por Estados Unidos están diciendo que estas transformaciones son el primer paso hacia cambios políticos y neoliberalismo. Díaz-Canel necesitaba cortar eso de raíz, especialmente frente a trabajadores que tienen dudas genuinas.
Pero si las medidas son tan claras y soberanas, ¿por qué la gente duda? ¿Qué es lo que realmente preocupa a los trabajadores?
El país está en crisis. Hay apagones, escasez, salarios que no alcanzan. Cuando el gobierno dice que necesita transformar la economía para generar riqueza, la gente se pregunta: ¿y mientras tanto, quién me protege? Por eso Díaz-Canel tuvo que insistir tanto en que la protección social no se toca.
Mencionó la inteligencia artificial de manera casi casual. ¿Eso no es un cambio político en sí mismo?
No en el sentido que él rechaza. Es una herramienta técnica para implementar decisiones más rápido. Pero tienes razón en que hay algo interesante ahí: están usando tecnología nueva para acelerar un proceso que, según él, lleva siendo debatido desde 2011. La IA no es el cambio; es el acelerador.
¿Cree realmente que los trabajadores van a movilizarse conscientemente si tienen miedo de perder protecciones?
Esa es la apuesta. El discurso dice que la movilización consciente es lo único que hace posible el salto productivo. Pero la movilización requiere confianza, y la confianza requiere que vea resultados. Díaz-Canel está pidiendo fe en un proceso que apenas comienza.