Psoriasis en Argentina: 42% de pacientes posterga consultas por problemas económicos

El 60% de los pacientes con psoriasis reporta impacto significativo en su calidad de vida, afectando su capacidad laboral, académica y salud mental, mientras que limitaciones económicas impiden acceso a tratamientos adecuados.
El dinero está transformando una enfermedad crónica en una crisis de acceso
En Argentina, el 42% de los pacientes con psoriasis posterga consultas médicas por problemas económicos, según una encuesta de AEPSO.

En Argentina, la psoriasis —enfermedad crónica que afecta al 1,5% de la población— ha dejado de ser únicamente un desafío médico para convertirse en una prueba de acceso: quién puede pagar, quién puede tratar, quién puede sanar. Una encuesta nacional de AEPSO entre más de 800 pacientes revela que el 42% ha postergado consultas por razones económicas, mientras la enfermedad avanza silenciosamente hacia complicaciones articulares, cardiovasculares y psicológicas. Lo que la ciencia ha logrado controlar, la economía lo está deshaciendo.

  • El 42% de los pacientes con psoriasis en Argentina ha suspendido consultas médicas por no poder costearlas, y casi la mitad enfrentó dificultades para conseguir sus medicamentos.
  • La enfermedad no se detiene mientras el paciente espera: sin tratamiento oportuno, el 30% de los casos puede derivar en artritis psoriásica, con riesgo adicional de diabetes y eventos cardiovasculares.
  • Seis de cada diez pacientes reportan que la psoriasis ya alteró su vida laboral, académica y emocional, generando estrés, ansiedad y problemas de sueño que se agravan con cada consulta postergada.
  • La Dra. Débora Kaplan advierte sobre la 'discapacidad progresiva acumulativa': una incapacidad que se va sumando silenciosamente a lo largo de los años cuando la enfermedad no recibe tratamiento adecuado.
  • AEPSO y las principales sociedades médicas del país coinciden en que el problema ya no es científico sino político y económico: se necesita mejorar cobertura, acceso a especialistas y financiamiento de medicamentos.

En Argentina, cuatro de cada diez personas con psoriasis no pueden pagar sus consultas médicas. Así lo revela una encuesta nacional de la Asociación Civil para el Enfermo de Psoriasis (AEPSO), realizada entre más de 800 pacientes: el 42% ha postergado atención médica por razones económicas, algunos cambiando a planes de salud más baratos, otros costeando estudios de su propio bolsillo cuando sus coberturas se negaron a cubrirlos.

La psoriasis es una enfermedad crónica del sistema inmunológico que provoca lesiones rojas y escamosas en piel y articulaciones. Afecta al 1,5% de la población argentina y, en aproximadamente el 30% de los casos, avanza hacia la artritis psoriásica. A nivel global, unos 60 millones de personas conviven con esta condición. Pero en Argentina, las barreras económicas están convirtiendo una enfermedad crónica en una crisis de acceso.

Los datos de AEPSO son contundentes: casi el 50% tuvo dificultades para conseguir medicamentos; el 38,2% redujo o abandonó los fármacos recetados; dos de cada diez no siguen el tratamiento por no poder costearlo. Silvia Fernández Barrio, presidenta de AEPSO, advierte que estas demoras no solo afectan el bolsillo: determinan cómo progresa la enfermedad y cómo se deteriora la vida entera del paciente y su entorno familiar.

El impacto cotidiano es profundo. Seis de cada diez pacientes reportan alteraciones en su rutina laboral o académica, junto con mayores niveles de estrés, ansiedad y problemas de sueño. La Dra. Débora Kaplan, presidenta de la Sociedad Argentina de Psoriasis, introduce el concepto de CLCI —discapacidad progresiva acumulativa—: la incapacidad que se va sumando a lo largo de los años cuando la psoriasis no recibe tratamiento adecuado.

El diagnóstico tardío agrava el riesgo de artritis psoriásica, diabetes, eventos cardiovasculares y daño psicológico. Aunque la enfermedad no tiene cura, los avances terapéuticos permiten controlarla y mejorar la calidad de vida —para quienes pueden acceder a ellos. La encuesta de AEPSO es un llamado urgente: el desafío ya no es médico. Es político y económico.

En Argentina, cuatro de cada diez personas con psoriasis enfrentan un obstáculo que no está escrito en ningún manual médico: el dinero. Una encuesta nacional realizada por la Asociación Civil para el Enfermo de Psoriasis (AEPSO) entre más de 800 pacientes reveló que el 42% ha pospuesto consultas médicas simplemente porque no podía pagarlas. Algunos tuvieron que cambiar de plan de salud a opciones más económicas. Otros corrieron estudios de laboratorio e imágenes de su propio bolsillo cuando sus coberturas se negaron a hacerlo. La enfermedad, que afecta al 1,5% de la población argentina, no solo daña la piel y las articulaciones. También daña el acceso a la salud.

La psoriasis es una enfermedad crónica que ataca el sistema inmunológico, provocando lesiones rojas y escamosas, generalmente en codos, rodillas, tronco y cuero cabelludo. Causa picazón, dolor y descamación constante. En aproximadamente el 30% de los casos argentinos, la enfermedad avanza hacia la artritis psoriásica, que inflama las articulaciones y limita el movimiento. A nivel mundial, unos 60 millones de personas conviven con esta condición. Pero en Argentina, las barreras económicas están transformando una enfermedad crónica en una crisis de acceso.

Los números de la encuesta de AEPSO pintan un cuadro de deterioro progresivo. Casi el 50% de los pacientes tuvo dificultades para conseguir medicamentos. El 38,2% tuvo que reducir o dejar de comprar los fármacos que le habían recetado. Dos de cada diez no están siguiendo el tratamiento indicado por sus médicos porque no pueden costearlo. El 40% debe asumir copagos por servicios que antes estaban cubiertos. Silvia Fernández Barrio, presidenta de AEPSO, advierte que estas demoras en el diagnóstico y tratamiento ineficiente traen consecuencias que van más allá del bolsillo: afectan directamente cómo progresa la enfermedad.

El impacto en la vida cotidiana es profundo. Seis de cada diez pacientes reportan que la psoriasis ha alterado significativamente su rutina laboral o académica. Muchos experimentan mayores niveles de estrés, ansiedad y problemas de sueño. La enfermedad no solo lesiona la piel; también lesiona la estabilidad emocional y la capacidad de trabajar. Fernández Barrio subraya que existe una falta de comprensión sobre cómo la psoriasis impacta no solo al paciente sino a toda su familia, pareja, amigos. El apoyo emocional del entorno es crucial, pero es difícil de sostener cuando la enfermedad avanza sin tratamiento adecuado.

El Dr. Guillermo Berbotto, presidente de la Sociedad Argentina de Reumatología, explica que la psoriasis y la artritis psoriásica son dos manifestaciones de la misma enfermedad psoriásica, y que los síntomas varían de persona a persona. Mientras que en la piel se ven lesiones de distinta gravedad, en las articulaciones aparecen hinchazón, dolor y dificultad para moverse. La Dra. Débora Kaplan, presidenta de la Sociedad Argentina de Psoriasis, introduce un concepto inquietante: la CLCI, o discapacidad progresiva acumulativa. Es la incapacidad que se va sumando a lo largo de la vida del paciente como resultado de la psoriasis no tratada.

El diagnóstico tardío es especialmente peligroso. Sin tratamiento oportuno, los pacientes corren mayor riesgo de desarrollar artritis psoriásica, diabetes, eventos cardiovasculares y daño psicológico. La Dra. Cecilia Civale, presidenta de la Asociación Argentina de Dermatología, señala que aunque las causas exactas no se comprenden completamente, la psoriasis es un problema del sistema inmunitario que hace que las células de la piel crezcan más rápido de lo normal. La genética y los factores ambientales juegan un papel importante. El consumo de alcohol, tabaco, infecciones y lesiones pueden desencadenar o agravar los brotes.

Aunque la psoriasis no tiene cura, los avances en tratamiento han permitido un mejor control de la enfermedad y una mejora en la calidad de vida de quienes pueden acceder a ellos. Pero en Argentina, ese acceso está siendo negado a millones por razones económicas. La encuesta de AEPSO es un llamado de atención: mientras el país debate otras prioridades, miles de pacientes están posponiendo consultas, abandonando medicamentos y viendo cómo sus vidas se deterioran lentamente. El desafío no es médico. Es político y económico.

Existe una falta de comprensión del impacto que produce la enfermedad psoriásica, no solo en el paciente sino también en sus familias, parejas, hermanos, amigos
— Silvia Fernández Barrio, presidenta de AEPSO
El diagnóstico tardío de la enfermedad implica un mayor riesgo de enfermedades asociadas como artritis psoriásica, diabetes, eventos cardiovasculares y daño psicológico
— Dra. Débora Kaplan, presidenta de la Sociedad Argentina de Psoriasis
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
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¿Por qué una enfermedad de la piel se convierte en una crisis económica?

Model

Porque la psoriasis no es solo una enfermedad de la piel. Es crónica, progresiva, y requiere medicamentos costosos y seguimiento médico constante. Cuando los pacientes no pueden pagar, no van al médico. Cuando no van, la enfermedad avanza sin control.

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¿Qué sucede cuando la enfermedad avanza sin control?

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Se desarrollan complicaciones graves. El 30% de los pacientes puede desarrollar artritis psoriásica, que inflama las articulaciones. Hay riesgo de diabetes, problemas cardiovasculares, daño psicológico. La encuesta muestra que el 60% de los pacientes reporta que la enfermedad ha afectado su vida laboral y académica.

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¿Cuál es el rol de la familia en todo esto?

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La familia es el apoyo emocional fundamental. Pero es difícil sostener ese apoyo cuando ves a alguien que amas deteriorarse lentamente porque no puede acceder a tratamiento. La enfermedad no solo afecta al paciente; afecta a toda la red de relaciones.

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¿Hay algo que pueda detener la progresión?

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Sí. El diagnóstico temprano y el tratamiento oportuno son fundamentales. Los avances médicos existen. El problema es que en Argentina, el 42% de los pacientes posterga consultas por dinero. No es un problema médico. Es un problema de acceso.

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¿Qué significa esa palabra, CLCI, que mencionó la doctora?

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Discapacidad progresiva acumulativa. Es la incapacidad que se va sumando año tras año en la vida del paciente como resultado de no tener tratamiento adecuado. No es una complicación aguda. Es el desgaste lento de la capacidad de vivir.

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¿Entonces el tiempo es el enemigo?

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El tiempo es el enemigo cuando no hay tratamiento. Cada mes que pasa sin consulta médica, sin medicamento, la enfermedad avanza. La encuesta de AEPSO es un registro de ese tiempo perdido.

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