En las calles de Hurlingham, donde el periodista Nicolás Wiñazki fue asaltado a mano armada el 5 de enero, la Policía Bonaerense demostró en apenas diez días que la tecnología y el trabajo forense pueden acortar la distancia entre el crimen y la justicia. Cuatro sospechosos fueron capturados —algunos mientras cometían nuevos delitos— gracias a huellas dactilares, ADN y la geolocalización de una computadora robada. El caso recuerda que la impunidad, aunque a veces parece inevitable, tiene sus propias grietas.
Detienen a cuatro sospechosos del robo al periodista Nicolás Wiñazki en Hurlingham
Intentó despistar a los policías presentándose con el nombre de su hermano
¿Cómo lograron identificar tan rápido a los sospechosos si el robo ocurrió el 5 de enero y las detenciones comenzaron el 8?
La computadora fue la clave. Alguien intentó desbloquearla en William Morris, y eso dejó un rastro digital. Además, dos de ellos fueron capturados cometiendo otros robos casi inmediatamente después, lo que aceleró todo.
¿Por qué De León intentó presentarse con otro nombre si ya lo tenían identificado por las huellas?
Probablemente no sabía que sus huellas estaban en el auto. Cuando lo detuvieron robando el Fiat Mobi, aún no había conectado los puntos. Fue un acto reflejo de supervivencia.
¿Qué tan organizada era esta banda?
Lo suficiente como para usar un auto robado con patente falsa, pero no lo suficiente como para no dejar rastros o para no volver a delinquir días después. Parecían operadores de bajo nivel, no una red sofisticada.
¿Wiñazki recuperó sus cosas?
La computadora fue localizada, pero el informe no especifica qué se recuperó finalmente. Hay peritajes en curso. Lo importante es que la investigación continúa y aún buscan a otros miembros de la banda.
¿Qué sugiere que haya más gente involucrada?
Las fuentes policiales lo dijeron explícitamente: otros integrantes están identificados pero bajo investigación. Esto parece ser parte de una operación más amplia de robos en la zona.
Der Puls
- Dos hombres armados asaltaron al periodista Wiñazki en plena luz del día, amenazándolo y llevándose dinero, una computadora y otras pertenencias antes de desvanecerse en un auto con patente falsa.
- La banda operaba con cierta organización: el vehículo usado era robado, las patentes eran falsas, y al menos uno de sus miembros intentó deshacerse del botín tecnológico encargando su desbloqueo a un técnico del barrio.
- La geolocalización de la computadora robada fue el punto de quiebre: llevó a los investigadores hasta William Morris y permitió identificar a Brian Elías Valdez, quien aún se encuentra prófugo.
- Dos detenidos cayeron en plena acción delictiva —uno tras una persecución vehicular, otro robando un auto a una mujer— y ambos portaban evidencia que los vinculaba directamente al asalto al periodista.
- Con cuatro detenidos, cinco allanamientos, armas y vehículos secuestrados, la investigación avanza pero no concluye: la fiscalía busca a más integrantes de la banda y los peritajes continúan.
En las calles de Hurlingham, donde el periodista Nicolás Wiñazki fue asaltado a mano armada el 5 de enero, la Policía Bonaerense demostró en apenas diez días que la tecnología y el trabajo forense pueden acortar la distancia entre el crimen y la justicia. Cuatro sospechosos fueron capturados —algunos mientras cometían nuevos delitos— gracias a huellas dactilares, ADN y la geolocalización de una computadora robada. El caso recuerda que la impunidad, aunque a veces parece inevitable, tiene sus propias grietas.
El lunes 5 de enero, dos hombres armados bajaron de un Peugeot 308 negro en Hurlingham y asaltaron al periodista Nicolás Wiñazki: le robaron dinero, una computadora y otras pertenencias, y desaparecieron. Diez días después, cuatro sospechosos estaban detenidos y la Policía Bonaerense seguía buscando al resto de la banda.
La investigación encontró su primer hilo en el propio vehículo del asalto. El Peugeot tenía patente falsa y había sido robado en Castelar Sur; cuando fue hallado abandonado, los peritos extrajeron huellas dactilares y muestras de ADN. Pero el giro decisivo llegó desde la tecnología: la computadora robada fue localizada por geolocalización en William Morris. Un técnico informático de 46 años contó que un hombre le había llevado el equipo para desbloquearlo, se negó a hacerlo y declaró ante la fiscalía. Eso permitió identificar a Brian Elías Valdez, de 27 años, quien aún permanece prófugo.
Dos de los detenidos cayeron mientras cometían nuevos delitos. Lautaro Ezequiel Toledo, de 20 años, fue capturado tras una persecución en la que perdió el control de un VW Bora y chocó; llevaba una mochila que coincidía con la robada al periodista. Héctor Joel De León, de 25 años, fue detenido el viernes mientras asaltaba a una mujer en un Fiat Mobi. Portaba un revólver calibre .38 cuyas características —cachas marrones, empavonado— coincidían con la descripción que Wiñazki había dado del arma usada en su asalto. De León intentó identificarse con el nombre de su hermano, pero la mentira duró poco: sus huellas ya habían aparecido en la puerta del conductor del Peugeot.
Cinco allanamientos de la DDI de Morón completaron el operativo. Un menor de 17 años fue detenido por participar en el robo y por tenencia ilegal de arma. Iván Nicolás Covatta, de 30 años, fue aprehendido en relación con el robo del Peugeot y otros delitos previos. Se secuestraron dos revólveres calibre .32, un Chevrolet Vectra y varios teléfonos. La investigación, en manos de la UFI N°2 y la UFI N°8 de Morón, sigue abierta mientras los peritajes continúan y la búsqueda de otros integrantes de la banda no se detiene.
El lunes 5 de enero, dos hombres armados bajaron de un Peugeot 308 negro en una casa en construcción de Hurlingham donde estaba el periodista Nicolás Wiñazki. Lo amenazaron, le robaron dinero, una computadora y otras pertenencias, y desaparecieron en el mismo vehículo. Diez días después, la Policía Bonaerense había capturado a cuatro sospechosos y estaba buscando a otros miembros de la banda que ejecutó el asalto.
La investigación avanzó rápidamente gracias a varios hallazgos clave. El Peugeot 308 utilizado en el robo tenía patente falsa y había sido robado días antes en Castelar Sur. Los investigadores lo encontraron abandonado en Hurlingham el miércoles y lo enviaron a pericia, donde se extrajeron huellas dactilares y muestras de ADN. Pero el quiebre decisivo llegó cuando la computadora robada fue localizada por geolocalización en William Morris, también en Hurlingham. Un técnico informático de 46 años contó que un hombre del barrio le había llevado la máquina para desbloquearla, pero se negó a hacerlo y declaró ante la fiscalía. Eso permitió identificar a Brian Elías Valdez, de 27 años, quien aparentemente intentaba deshacerse del equipo. Las autoridades lo buscaban al momento de redactar este informe.
Dos de los detenidos cayeron in fraganti cometiendo otros delitos. Lautaro Ezequiel Toledo, de 20 años, fue capturado el jueves después de una persecución en un VW Bora. Durante la fuga, perdió el control del vehículo y chocó. Cuando lo aprehendieron, llevaba una mochila que coincidía con la que le habían robado al periodista. Héctor Joel De León, de 25 años, fue detenido el viernes mientras robaba un Fiat Mobi a una mujer de 32 años en las calles de Hurlingham. Al momento de su captura, llevaba un revólver calibre .38 que, según la descripción que Wiñazki había dado del arma usada en el asalto, coincidía con sus características: cachas de color marrón y empavonado. De León también portaba un teléfono celular y una notebook. Cuando lo atraparon, intentó engañar a los policías presentándose con el nombre de su hermano, pero la mentira fue descubierta rápidamente.
Las huellas dactilares encontradas en el Peugeot 308 llevaron directamente a De León. Sus huellas aparecieron en la puerta del conductor y en el interior del vehículo. Los investigadores descubrieron además que tenía antecedentes: una causa por robo agravado y portación ilegal de arma de fuego en el fuero judicial de La Matanza. Eso fue suficiente para que la fiscalía ordenara su detención por el robo al periodista.
Cinco allanamientos realizados en las últimas horas por la DDI de Morón llevaron a la captura de dos sospechosos más. Un menor de 17 años fue detenido acusado de participar tanto en el robo como en la tenencia ilegal de arma de fuego. Iván Nicolás Covatta, de 30 años, fue aprehendido en conexión con la sustracción del Peugeot 308 y otros delitos previos, aunque sin vinculación directa con el asalto a Wiñazki. Durante estos operativos se secuestraron un Chevrolet Vectra, dos revólveres calibre .32 y un teléfono celular, además de vehículos, armas y parte de los objetos robados en otros procedimientos.
La investigación quedó en manos de la UFI N°2 y la UFI N°8 del Departamento Judicial de Morón. Las fuentes policiales indicaron que aún buscan a otros integrantes de la banda y que continúan los peritajes sobre los objetos secuestrados. El caso ilustra cómo la combinación de trabajo forense tradicional —huellas dactilares, ADN— con herramientas modernas como la geolocalización de dispositivos permitió desarticular una operación delictiva en poco más de una semana.
Bemerkenswerte Zitate
Huellas dactilares y ADN fueron extraídas del Peugeot 308 abandonado en Hurlingham— Fuentes policiales a Infobea
Las autoridades continúan buscando a otros integrantes de la banda y completando peritajes de objetos secuestrados— Fuentes policiales