En el barrio Franklin de Santiago, donde las calles tradicionales se cruzan con la vulnerabilidad cotidiana del tráfico urbano, cuatro integrantes de la llamada 'Jauría de Franklin' fueron capturados por Carabineros en un operativo de vigilancia discreta. La banda había convertido los semáforos en rojo en su escenario de trabajo, aprovechando el instante de inmovilidad de los conductores para sustraer celulares con una precisión que solo da la repetición. Su detención no resuelve el problema de raíz —es la segunda vez en meses que el grupo sufre bajas—, pero revela que la perseverancia policia
Detienen a cuatro integrantes de la "Jauría de Franklin" robando celulares en Santiago
Esperaban vehículos detenidos, abrían puertas, robaban celulares, huían
¿Por qué este grupo específico opera siempre en el mismo sector, en los mismos semáforos?
Porque conocen el territorio. Saben dónde están las cámaras, dónde pueden huir, dónde vender lo robado. El Persa Biobío está a metros de distancia. Es su ecosistema.
¿Qué tan organizado es realmente este grupo si la policía los detiene cada dos meses?
Más organizado de lo que parece. Tienen roles claros, modus operandi establecido, redes de comercialización. Lo que pasa es que el negocio es tan rentable que pueden permitirse perder gente. Detienen a cuatro, llegan cuatro más.
¿Por qué los celulares? ¿No hay objetivos más valiosos?
Los celulares son perfectos: rápidos de robar, fáciles de vender, hay demanda constante. En un semáforo tienes cinco segundos. No puedes abrir una mochila o una billetera. Un teléfono está a la vista, accesible.
¿Qué significa que el Ministerio Público esté coordinando esto?
Que reconocen que es un problema sistémico, no aislado. No es un robo ocasional. Es un foco delictual que requiere investigación sostenida, no solo patrullaje.
¿Qué pasa ahora con estos cuatro?
Van a proceso. Pero el verdadero desafío es que la estructura de la banda permanece. Mientras haya demanda de celulares robados y gente desesperada dispuesta a robar, el ciclo continúa.
O Pulso
- La 'Jauría de Franklin' operaba con una rutina casi industrial: semáforo en rojo, puerta abierta, celular sustraído, fuga hacia el Persa Biobío, todo en cuestión de segundos.
- El patrón se repetía con tal regularidad que las cámaras de seguridad del sector habían documentado cada etapa del delito, convirtiendo la costumbre de la banda en su propia evidencia.
- La organización interna del grupo —un ejecutor y tres en funciones de vigilancia y cobertura— revela una estructura deliberada que va más allá del crimen oportunista.
- Esta es la segunda vez en pocos meses que Carabineros detiene a cuatro miembros de la misma banda, lo que sugiere que el grupo se repone de los arrestos y continúa operando con nuevos integrantes.
- La mayor Carola Sepúlveda confirmó que la investigación, coordinada con el Ministerio Público, busca no solo capturar individuos sino interrumpir el ciclo delictual completo en el sector.
En el barrio Franklin de Santiago, donde las calles tradicionales se cruzan con la vulnerabilidad cotidiana del tráfico urbano, cuatro integrantes de la llamada 'Jauría de Franklin' fueron capturados por Carabineros en un operativo de vigilancia discreta. La banda había convertido los semáforos en rojo en su escenario de trabajo, aprovechando el instante de inmovilidad de los conductores para sustraer celulares con una precisión que solo da la repetición. Su detención no resuelve el problema de raíz —es la segunda vez en meses que el grupo sufre bajas—, pero revela que la perseverancia policial, cuando es paciente y coordinada, puede interrumpir incluso los ciclos delictuales más arraigados.
La madrugada era tranquila en la intersección de Biobío con San Francisco cuando los carabineros de la Sección de Investigación Policial vieron lo que llevaban tiempo esperando: cuatro hombres moviéndose entre los autos detenidos en los semáforos del barrio Franklin. El operativo no fue improvisado; la policía había observado durante semanas un patrón de robos que se repetía con inquietante regularidad en ese cruce de calles tradicionales de Santiago.
El método de la banda era simple y efectivo. Esperaban el rojo del semáforo, se acercaban sigilosamente a los vehículos, abrían las puertas e introducían parte del cuerpo para sustraer teléfonos celulares. Las cámaras de seguridad del sector registraron cada movimiento: la aproximación cautelosa, la intrusión rápida y la fuga hacia el Persa Biobío, donde se presume que intentaban comercializar lo robado. La captura finalmente ocurrió en calle Placer, en las inmediaciones de ese mismo mercado.
Dentro del grupo había roles definidos: uno ejecutaba el robo mientras los otros tres cubrían la vigilancia y la retirada. Esta división de tareas habla de una operación estructurada. No es la primera vez que la policía golpea a la 'Jauría de Franklin': en junio pasado, otros cuatro integrantes fueron detenidos en circunstancias similares, lo que indica que la banda se repone de los arrestos y mantiene su actividad.
La mayor Carola Sepúlveda explicó que la orden de investigación provino del Ministerio Público con el objetivo de reducir la delincuencia frecuente en el sector. Carabineros intensifica ahora sus diligencias coordinadas con la fiscalía, buscando no solo detener individuos, sino cortar de raíz un ciclo que, hasta ahora, ha demostrado una resistencia perturbadora.
La madrugada del operativo fue tranquila hasta que los carabineros de la Sección de Investigación Policial vieron lo que buscaban: cuatro hombres moviéndose entre los autos detenidos en la intersección de Biobío y San Francisco, en el corazón del barrio Franklin. Fue allí, en ese cruce de calles tradicionales de Santiago, donde la policía los sorprendió intentando extraer celulares de los vehículos. Los cuatro detenidos son miembros de la banda conocida como la "Jauría de Franklin", un grupo delictual que opera con precisión en la zona.
El operativo no fue casual. Los carabineros llevaban tiempo vigilando el sector de manera discreta, observando patrones de robo que se repetían con inquietante regularidad. Cuando detectaron a los sospechosos en acción, interceptaron a los cuatro y realizaron los controles de identidad correspondientes. La captura ocurrió en calle Placer, en las inmediaciones del Persa Biobío, donde las investigaciones previas sugerían que los delincuentes intentaban comercializar los objetos robados.
El método de operación de la banda es simple pero efectivo. Esperan a que los autos se detengan en los semáforos en rojo. Luego, se acercan sigilosamente a los vehículos, abren las puertas e introducen parte del cuerpo en el interior para sustraer principalmente teléfonos celulares. Las cámaras de seguridad del sector documentaron cada movimiento: la aproximación cautelosa, la intrusión rápida, la sustracción, y después la huida corriendo. El trabajo en equipo es fundamental para que el delito funcione.
De los cuatro capturados, uno de ellos ejecutaba directamente el robo mientras los otros tres cumplían funciones de vigilancia y cobertura durante la fuga. Esta división de tareas refleja una operación estructurada, no improvisada. No es la primera vez que la policía golpea a este grupo. En junio pasado, otros cuatro integrantes de la misma banda fueron detenidos en circunstancias similares, lo que sugiere que la "Jauría de Franklin" mantiene un flujo constante de miembros y continúa operando a pesar de los arrestos previos.
La mayor Carola Sepúlveda, de la 4.ª Comisaría de Santiago S.O.M. Daniel Palma Yáñez, explicó que la orden de investigación provino del Ministerio Público con el objetivo específico de reducir la delincuencia frecuente en el sector. "Se está trabajando con diversas diligencias para poder mitigar dicho delito", señaló. El énfasis está en que el modus operandi es repetitivo, que los robos ocurren regularmente en el mismo lugar, con las mismas tácticas. Los carabineros ahora intensifican sus esfuerzos coordinados con la fiscalía para detener el ciclo.
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Se está trabajando con diversas diligencias para poder mitigar dicho delito— Mayor Carola Sepúlveda, 4.ª Comisaría de Santiago