Durante más de dos meses, un joven trabajador de mantenimiento lituano convirtió la confianza implícita del umbral hotelero en una oportunidad sistemática de despojo, sustrayendo joyas, efectivo y un Rolex de 30.000 euros a turistas que descansaban en Portocristo. La Policía Nacional de Manacor, siguiendo el rastro silencioso de diez hurtos sin rastro de fuerza, lo detuvo el 13 de agosto de 2026, recordándonos que la vulnerabilidad del viajero no reside solo en lo que lleva consigo, sino en la fe que deposita en quienes custodian su refugio temporal.
Detenido empleado de hotel por robar un Rolex de 30.000 euros y joyas a turistas
Entró a las habitaciones mientras dormían o estaban fuera
¿Cómo logró entrar en las habitaciones sin dejar rastro de fuerza?
Trabajaba en mantenimiento. Tenía acceso legítimo a las llaves maestras y conocía los horarios de los huéspedes. Podía entrar sin levantar sospechas.
¿Por qué tardaron tanto en detenerlo si había tantas denuncias?
Porque al principio parecían robos aislados de diferentes huéspedes. Solo cuando la Policía Nacional conectó los casos y vio el patrón —las mismas habitaciones, sin forzamiento, efectivo y joyas— pudieron apuntar a alguien con acceso.
¿Qué hizo con las joyas?
Vendió algunas en una tienda de compraventa de oro en Manacor a finales de julio. Probablemente necesitaba dinero rápido. Cuando lo detuvieron llevaba cocaína y hachís encima.
¿Cómo se sintieron los turistas?
Violados en su privacidad. Estaban de vacaciones, con las puertas cerradas, y alguien entró a sus habitaciones mientras dormían o estaban fuera. Eso es lo que más duele: la sensación de que no estaban seguros en ningún lugar.
¿Hay más gente implicada?
No hay indicios de ello. Parece que actuó solo, aunque inicialmente una víctima sospechó de los técnicos del aire acondicionado. Pero todo apunta a que fue él.
¿Qué viene ahora?
Enfrenta diez cargos por hurto. La fiscalía tendrá que probar cada robo. Con el Rolex de 30.000 euros, esto es un caso serio.
Der Puls
- Durante más de dos meses, turistas franceses, polacos, británicos y daneses regresaron a sus habitaciones para encontrar vacíos donde antes había dinero, anillos y recuerdos, sin una sola puerta forzada que explicara el misterio.
- El robo más audaz fue el de un Rolex Daytona de 30.000 euros, sustraído mientras su dueño estaba en la playa y técnicos tenían acceso legítimo a la habitación para reparar el aire acondicionado.
- La investigación giró cuando los agentes descubrieron que el sospechoso había vendido algunas de las joyas robadas en una tienda de compraventa de oro en Manacor, dejando un rastro tangible de su botín.
- Al momento de su detención, el trabajador de 28 años llevaba encima cocaína, hachís y 120 euros en efectivo, añadiendo nuevos cargos a una acusación que ya sumaba diez delitos de hurto y allanamiento de morada.
Durante más de dos meses, un joven trabajador de mantenimiento lituano convirtió la confianza implícita del umbral hotelero en una oportunidad sistemática de despojo, sustrayendo joyas, efectivo y un Rolex de 30.000 euros a turistas que descansaban en Portocristo. La Policía Nacional de Manacor, siguiendo el rastro silencioso de diez hurtos sin rastro de fuerza, lo detuvo el 13 de agosto de 2026, recordándonos que la vulnerabilidad del viajero no reside solo en lo que lleva consigo, sino en la fe que deposita en quienes custodian su refugio temporal.
Un trabajador de mantenimiento lituano de 28 años fue detenido por la Policía Nacional de Manacor tras una investigación que reveló diez robos sistemáticos cometidos en un complejo hotelero de Portocristo entre junio y agosto. Las víctimas, principalmente turistas franceses junto a visitantes de Polonia, Gran Bretaña y Dinamarca, comenzaron a reportar desapariciones de efectivo y joyas sin que hubiera señales de forzamiento en puertas ni ventanas, lo que orientó las sospechas hacia alguien con acceso legítimo a las habitaciones.
El primer hurto documentado ocurrió el 25 de junio, cuando una turista francesa perdió 85 euros y una cámara valorada en 499 euros. A partir de mediados de julio, los robos se multiplicaron: una turista polaca perdió efectivo tras salir a desayunar, una mujer británica descubrió la falta de anillos y pendientes, y una clienta francesa vio desaparecer joyas y 500 euros escondidos en una riñonera dentro del armario. El patrón se repetía con inquietante regularidad, siempre sin rastro de violencia.
El golpe más cuantioso llegó el 27 de julio, cuando un turista francés denunció la desaparición de un Rolex Daytona valorado en 30.000 euros. La víctima señaló que durante las horas en que el reloj desapareció, técnicos tenían programado acceder a la habitación para reparar el aire acondicionado. En total, el sospechoso acumuló más de 2.500 euros en efectivo además de las joyas sustraídas.
La investigación se cerró cuando los agentes rastrearon la venta de algunas alhajas en una tienda de compraventa de oro de Manacor y confirmaron que el joven había estado trabajando en el hotel durante cada uno de los días en que se produjeron los hurtos. Fue detenido el 13 de agosto y, al momento de su arresto, llevaba encima dos gramos de cocaína, hachís y 120 euros en efectivo.
Un trabajador de mantenimiento de 28 años, de origen lituano, fue detenido por la Policía Nacional de Manacor después de una serie de robos sistemáticos en un complejo hotelero de Portocristo que se extendieron durante más de dos meses. Los investigadores lo acusaron de diez delitos de hurto y allanamiento de morada, tras una investigación que comenzó cuando los huéspedes empezaron a reportar desapariciones de efectivo, joyas y objetos de valor de sus habitaciones sin que hubiera signos evidentes de forzamiento en puertas ni ventanas.
El primer robo documentado ocurrió el 25 de junio, cuando una turista francesa denunció la desaparición de 85 euros y una cámara de vídeo DJI Osmo Pocket 3 valorada en 499 euros que guardaba en su bolso. Lo que comenzó como un incidente aislado se convirtió en un patrón cuando, a mediados de julio, los robos se intensificaron. El 14 de julio, una turista polaca regresó de desayunar para descubrir que le faltaban 250 euros y 100 zlotis. Horas después, una mujer británica notó la desaparición de dos anillos de oro valorados en 1.000 euros y unos pendientes tasados en 100 euros. El mismo día, el empleado accedió a la habitación 140 y se apoderó de pendientes de oro de 400 euros, dos alianzas de 1.000 euros cada una y 500 euros en efectivo que una clienta francesa guardaba en una riñonera escondida en el armario.
Los robos continuaron con una regularidad inquietante. Al día siguiente, el trabajador sustrajo dos anillos, una cadena y un collar de oro de la habitación de una mujer danesa. El 17 de julio, una turista francesa que había salido a cenar en el restaurante del complejo regresó para encontrar que le faltaban 200 euros del bolso que había dejado en el cajón de la mesita de noche. Entre el 23 y el 24 de julio, entró en la habitación de otra mujer polaca y robó 400 euros que estaban escondidos en una bolsa dentro del armario. El 26 de julio, dos hermanas francesas salieron a hacer turismo y al regresar descubrieron que les faltaban 430 euros de una cartera y 40 euros de una bolsa de playa.
El robo más valioso ocurrió el 27 de julio. Un turista francés denunció la desaparición de un Rolex Daytona valorado en 30.000 euros mientras estaba fuera de su habitación en la playa. La víctima mencionó que durante el intervalo de tiempo en que desapareció el reloj —entre las 10:30 y las 13:50— unos técnicos tenían programado acceder a la habitación para reparar el aire acondicionado, lo que lo llevó a sospechar de ellos inicialmente. El último robo reportado fue el 13 de agosto, cuando un turista francés denunció la desaparición de 150 euros de una riñonera.
En total, el sospechoso se apoderó de 2.525 euros en efectivo además de las joyas. La investigación de la Policía Nacional reveló que a finales de julio había vendido algunas de las alhajas robadas en una tienda de compraventa de oro ubicada en Manacor. Los agentes determinaron que el joven estaba trabajando en los días en que ocurrieron todos los hurtos y lo detuvieron el 13 de agosto después de reunir numerosos indicios. En el momento de su detención, llevaba encima dos gramos de cocaína, un trozo de hachís y 120 euros en efectivo. Las víctimas fueron principalmente turistas franceses, junto con visitantes de Polonia, Gran Bretaña y Dinamarca, todos ellos hospedados en el mismo complejo durante sus vacaciones.
Bemerkenswerte Zitate
La víctima manifestó que en ese intervalo de horas tenían que acceder unos técnicos a su habitación para reparar el aire acondicionado, por lo que sospechaba de ellos— Turista francés víctima del robo del Rolex