En la ciudad fronteriza de Ceuta, enclave español en el norte de África, miles de personas migrantes habitan un limbo administrativo que ningún gobierno parece dispuesto a resolver. El desacuerdo entre la administración local y el Ejecutivo central ha paralizado la respuesta institucional, dejando a una población estimada en 20.000 personas —diez veces la capacidad oficial de acogida— dispersa por calles, casas y mezquitas. Cuando los datos se vuelven incómodos, los gobiernos los congelan; pero las personas que esos datos deberían representar siguen ahí, esperando que alguien decida verlas.
Desencuentros entre Ceuta y el Gobierno central obstaculizan la acogida de migrantes
Miles de migrantes viven en las calles de Ceuta, alojados en casas y mezquitas, sin acceso a servicios de acogida adecuados.