Ante la amenaza que El Niño representa para los embalses que sostienen la generación eléctrica colombiana, la CREG ha puesto en marcha un mecanismo transitorio que convierte el ahorro de energía en un acto tanto cívico como económico. A partir del 1 de septiembre, hogares y pequeños comercios serán medidos contra su propio historial de consumo, premiados si reducen y recargados si exceden. Es una apuesta por la conciencia colectiva antes de que el clima obligue a medidas más severas.