Descubren HD 137010 b, un exoplaneta con características similares a la Tierra

Un mundo helado que podría transformarse con la atmósfera correcta
HD 137010 b podría tener temperaturas de -68°C o inferiores, pero un efecto invernadero podría cambiar drásticamente sus condiciones.

A 146 años luz de nosotros, un candidato a mundo habitable llamado HD 137010 b ha despertado la atención de la comunidad científica internacional: un planeta apenas un 6% más grande que la Tierra, con una órbita de 365 días alrededor de una estrella relativamente parecida al Sol. Su hallazgo, rescatado de archivos olvidados de la misión Kepler por científicos ciudadanos y luego confirmado por investigadores profesionales, nos recuerda que la búsqueda de otros mundos es también una búsqueda de nosotros mismos. Aún sin confirmación definitiva, este descubrimiento amplía la conversación sobre qué condiciones hacen posible la vida y cuán solos —o acompañados— podríamos estar en el universo.

  • Un planeta a 146 años luz comparte con la Tierra su tamaño, su período orbital y la proximidad a la zona habitable de su estrella, desatando un entusiasmo inusual en la comunidad astronómica.
  • La señal estuvo a punto de perderse para siempre en los archivos de la misión Kepler hasta que científicos ciudadanos del proyecto Planet Hunters la rescataron, y años después un equipo profesional la confirmó como tránsito planetario.
  • La prudencia científica frena el optimismo: HD 137010 b recibe apenas el 29% de la radiación solar que recibe la Tierra, lo que podría convertirlo en un mundo helado con temperaturas de -68°C o inferiores.
  • Una atmósfera densa y rica en CO₂ podría reescribir completamente ese destino frío, transformando un planeta congelado en un mundo potencialmente habitable mediante efecto invernadero.
  • El planeta aún no tiene confirmación definitiva como exoplaneta genuino, pero ya ha abierto nuevas líneas de investigación sobre qué hace verdaderamente habitable a un mundo más allá del sistema solar.

A 146 años luz de la Tierra, los astrónomos han identificado un candidato que ha puesto en movimiento a la comunidad científica internacional. Se llama HD 137010 b y, aunque todavía no está confirmado definitivamente como exoplaneta, sus características lo sitúan entre los descubrimientos más prometedores de los últimos años en la búsqueda de mundos potencialmente habitables.

El hallazgo tiene una historia casi accidental. Los datos provenían de la misión Kepler de 2017, pero estuvieron a punto de perderse en el archivo hasta que científicos ciudadanos del proyecto Planet Hunters encontraron la señal original. Años después, Alexander Venner y su equipo revisaron esos datos y confirmaron un tránsito planetario compatible con un mundo de tamaño terrestre: el momento en que el planeta cruza frente a su estrella duró unas diez horas y permitió estimar sus características principales.

Los números son los que han generado tanto entusiasmo: HD 137010 b es apenas un 6% más grande que la Tierra, completa una órbita en unos 365 días y se encuentra cerca de la zona habitable de su estrella. Además, esa estrella —HD 137010— es más parecida al Sol que las enanas rojas alrededor de las cuales orbita la mayoría de exoplanetas habitables conocidos, lo que hace este caso especialmente relevante.

Sin embargo, la prudencia científica se impone. La estrella es menos luminosa que el Sol, y el planeta recibe apenas el 29% de la radiación que recibe la Tierra. Las temperaturas de equilibrio podrían rondar los -68°C o ser aún más bajas, convirtiendo a HD 137010 b en un mundo helado antes que en un gemelo terrestre. Los investigadores estiman entre un 40% y un 51% de probabilidad de que se encuentre dentro de la zona habitable, dependiendo de qué definición se utilice.

El factor que podría cambiarlo todo es la atmósfera. Si el planeta poseyera una atmósfera densa y rica en dióxido de carbono, el efecto invernadero podría elevar las temperaturas superficiales de forma significativa. Este descubrimiento no resuelve la pregunta sobre la vida fuera del sistema solar, pero sí abre nuevas líneas de investigación sobre qué condiciones transforman un planeta en un mundo verdaderamente habitable.

A 146 años luz de la Tierra, los astrónomos acaban de identificar un candidato que ha puesto en movimiento la comunidad científica internacional. Se llama HD 137010 b, y aunque todavía no está confirmado definitivamente como exoplaneta, sus características preliminares lo sitúan entre los descubrimientos más prometedores de los últimos años en la búsqueda de mundos potencialmente habitables.

El planeta fue detectado gracias a datos que la misión Kepler de la NASA recopiló en 2017, pero el hallazgo estuvo a punto de perderse en el archivo. Fueron científicos ciudadanos participando en el proyecto Planet Hunters quienes primero encontraron la señal original. No fue hasta años después cuando Alexander Venner y su equipo revisaron nuevamente esos datos y confirmaron un tránsito planetario compatible con un mundo de tamaño terrestre. Ese tránsito, el momento en que el planeta pasa frente a su estrella bloqueando parte de su luz, duró aproximadamente diez horas y permitió a los investigadores estimar sus características principales.

Los números son lo que ha generado tanto entusiasmo. HD 137010 b tiene un tamaño apenas 6% mayor al de la Tierra, completa una órbita alrededor de su estrella en unos 365 días, y se encuentra cerca de la zona habitable, esa región donde las temperaturas podrían permitir agua líquida en la superficie. Pero lo que realmente ha capturado la atención de los astrónomos es que orbita una estrella llamada HD 137010 que, aunque más fría, pequeña y tenue que nuestro Sol, comparte características fundamentales con él. Hasta ahora, la mayoría de exoplanetas potencialmente habitables descubiertos orbitaban alrededor de estrellas enanas rojas, mucho más diferentes al Sol y significativamente más activas. Este descubrimiento representa algo distinto: un planeta moviéndose alrededor de una estrella relativamente estable y parecida a la nuestra.

Los investigadores estiman un 40% de probabilidad de que HD 137010 b se encuentre dentro de la zona habitable conservadora, y un 51% dentro de la versión más optimista de esa región. Sin embargo, aquí es donde la prudencia científica se impone sobre el entusiasmo. A pesar de que la órbita recuerda mucho a la de la Tierra, su estrella es menos luminosa que el Sol, lo que significa que el planeta recibe considerablemente menos energía. Los cálculos actuales sugieren que recibe solo alrededor del 29% de la radiación que recibe nuestro planeta. Como resultado, las temperaturas de equilibrio podrían rondar los -68 grados Celsius o ser aún más bajas.

Esto plantea un escenario radicalmente diferente al que muchos medios han sugerido. En lugar de un gemelo de la Tierra, HD 137010 b podría ser un mundo helado, más parecido a Marte o incluso a una gigantesca bola de nieve. Los propios astrónomos piden cautela ante las interpretaciones optimistas. Pero hay un factor que podría cambiar completamente el panorama: la atmósfera. Si el planeta poseyera una atmósfera densa y rica en dióxido de carbono, un efecto invernadero podría elevar las temperaturas superficiales de manera significativa, transformando ese mundo helado en algo potencialmente más habitable.

El descubrimiento es importante no porque haya resuelto la pregunta de si existe vida fuera del sistema solar, sino porque representa uno de los candidatos más cercanos y prometedores encontrados hasta ahora para estudiar cómo podrían ser otros mundos potencialmente habitables. HD 137010 b aún necesita confirmación definitiva como exoplaneta genuino, pero su existencia ya ha abierto nuevas líneas de investigación sobre qué características debe tener un planeta para ser considerado verdaderamente habitable, y cómo la presencia o ausencia de una atmósfera puede transformar completamente el destino de un mundo.

Los investigadores piden prudencia ante las interpretaciones que lo llaman gemelo de la Tierra, advirtiendo que podría ser un planeta helado con temperaturas muy inferiores a las terrestres
— Comunidad científica internacional
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué este planeta ha generado tanto interés si todavía no está confirmado definitivamente?

Model

Porque reúne varias características que raramente aparecen juntas. Tiene un tamaño similar al nuestro, orbita en el tiempo que tarda la Tierra en dar una vuelta al Sol, y su estrella es parecida al Sol. Eso es inusual.

Inventor

Pero dijiste que podría ser un mundo helado. ¿Entonces no es tan parecido a la Tierra?

Model

Exactamente. Ese es el punto donde la ciencia pide prudencia. La similitud orbital es real, pero la estrella es menos luminosa, así que el planeta recibe mucha menos energía. Sin una atmósfera adecuada, sería un lugar inhóspito.

Inventor

¿Cómo fue que casi se pierde este descubrimiento?

Model

Los datos estaban en los archivos de Kepler desde 2017. Fueron científicos ciudadanos quienes primero notaron la señal, pero pasaron años antes de que un equipo profesional la revisara y confirmara que era compatible con un planeta real.

Inventor

¿Qué cambiaría si tuviera una atmósfera densa?

Model

Todo. Un efecto invernadero podría calentar la superficie lo suficiente como para permitir agua líquida. Pero eso es especulación. Por ahora, lo que sabemos es que es un candidato muy interesante para estudiar.

Inventor

¿Cuál es el siguiente paso?

Model

Confirmarlo definitivamente como exoplaneta y, si es posible, obtener más datos sobre su composición y atmósfera. Eso requiere telescopios más potentes y observaciones adicionales.

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