Durante más de un siglo, la ciencia contempló las dendritas como simples mensajeras silenciosas, ramas que conducían señales hacia el núcleo pensante de la neurona. Un equipo del Centro Médico UT Southwestern ha roto ese consenso al demostrar que estas estructuras realizan cálculos propios e independientes, participan activamente en la consolidación de recuerdos y anticipan cambios en el entorno antes que el propio cuerpo celular. El hallazgo, publicado en Science, no es una corrección menor: es una invitación a reescribir los fundamentos de cómo entendemos la mente humana.