Descubren nuevo tipo de exoplaneta 'Hycean' con potencial para albergar vida

Los lugares más prometedores para encontrar vida han estado escondidos a plena vista
Los planetas Hycean dominan la población de exoplanetas conocidos, pero no habían sido estudiados como candidatos para la vida hasta ahora.
Mark

¿Por qué es tan importante que estos planetas sean más numerosos que los similares a la Tierra?

Mimi

Porque durante treinta años los astrónomos buscaban vida en lugares que se parecían al nuestro. Pero resulta que esos mundos son raros. Los Hycean, en cambio, son comunes. Así que si la vida puede existir en ellos, hemos estado mirando en el lugar equivocado todo este tiempo.

Luke

Pero espera. ¿Tenemos evidencia de que la vida puede existir en esos océanos Hycean? ¿O es solo una posibilidad teórica?

Mimi

Es una posibilidad basada en el estudio de K2-18b. Madhusudhan descubrió que bajo ciertas condiciones, esos mundos podrían ser habitables. Pero tienes razón: aún no hemos detectado vida real.

Mark

¿Cuándo podríamos saber si hay vida en K2-18b?

Mimi

El telescopio James Webb podría detectar biosignaturas en dos o tres años. Eso sería revolucionario.

Luke

¿Y si el Webb no encuentra nada? ¿Eso significa que no hay vida en K2-18b?

Mimi

No necesariamente. Solo significaría que no hay biosignaturas detectables con esa tecnología. La vida podría estar allí de formas que no podemos medir aún.

Mark

Entonces esto es realmente el comienzo de algo.

Mimi

Exactamente. Es el comienzo de una búsqueda completamente diferente.

  • Durante décadas, los minineptunos como K2-18b fueron descartados como mundos muertos, cerrando una puerta que nadie se había atrevido a empujar.
  • El equipo de Nikku Madhusudhan descubrió que bajo atmósferas de hidrógeno de hasta 200 °C, los océanos de estos planetas podrían sostener vida microbiana en condiciones extremas pero viables.
  • Lo más disruptivo no es el hallazgo en sí, sino su escala: los planetas Hycean son probablemente más comunes que los similares a la Tierra, y ya estaban frente a nuestros telescopios sin que los reconociéramos.
  • Cambridge ha identificado candidatos concretos a entre 35 y 150 años luz, una distancia astronómicamente modesta, listos para ser estudiados.
  • El telescopio espacial James Webb apunta a K2-18b como su primer gran objetivo astrobiológico, con posibilidad de detectar biosignaturas en apenas dos o tres años.

Durante más de tres décadas, la humanidad ha buscado vida en el cosmos mirando hacia espejos de sí misma: planetas rocosos, templados, parecidos a la Tierra. Un equipo de la Universidad de Cambridge acaba de cuestionar esa premisa al identificar una nueva clase de mundos —los 'Hycean'— cubiertos de océanos profundos y atmósferas de hidrógeno, que podrían albergar vida microbiana y que, lejos de ser excepcionales, parecen ser abundantes en la galaxia. El descubrimiento no solo amplía el mapa de lo habitable, sino que invita a reconsiderar cuántas respuestas hemos pasado por alto por buscarlas únicamente en nuestra propia imagen.

Más de treinta años después del descubrimiento del primer exoplaneta, un equipo de la Universidad de Cambridge ha redefinido los límites de lo que consideramos habitable. Los investigadores identificaron una clase completamente nueva de mundos, bautizados como 'Hycean': planetas calientes, cubiertos de océanos profundos y envueltos en densas atmósferas de hidrógeno, que pueden ser hasta 2,6 veces más grandes que la Tierra. Aunque sus capas superiores alcanzan los 200 grados centígrados, sus océanos podrían mantener condiciones aptas para la vida microbiana, similar a la que prospera en los entornos acuáticos más extremos de nuestro planeta.

El hallazgo nació del estudio de K2-18b, un minineptuno que la comunidad científica había descartado como candidato para la vida. Cuando Nikku Madhusudhan y su equipo lo examinaron con mayor detalle, descubrieron que bajo ciertas condiciones estos mundos sí podrían ser habitables. Esa conclusión abrió una puerta inesperada: los planetas Hycean no son raros ni exóticos, sino que probablemente dominan la población de exoplanetas conocidos. Durante décadas, los astrónomos buscaron vida en mundos parecidos a la Tierra, que representan apenas una fracción pequeña del total. Los Hycean, en cambio, han estado frente a los telescopios todo este tiempo.

El equipo ya ha identificado una muestra de candidatos que orbitan estrellas enanas rojas a entre 35 y 150 años luz, una distancia modesta en términos astronómicos. El más prometedor sigue siendo K2-18b, que será observado por el telescopio espacial James Webb con la esperanza de detectar biosignaturas químicas en los próximos dos o tres años. Madhusudhan describe el descubrimiento como la apertura de una vía completamente nueva en la astrobiología: lo que parecía un callejón sin salida se revela ahora como un territorio virgen, vasto y sorprendentemente cercano.

Hace más de treinta años que los astrónomos descubrieron el primer planeta orbitando una estrella distinta al Sol. Desde entonces han catalogado miles de mundos extraños, la mayoría de ellos descartados como inhóspitos. Pero un equipo de investigadores de la Universidad de Cambridge acaba de cambiar esa ecuación. Han identificado una clase completamente nueva de exoplanetas, bautizados como 'Hycean', que podrían albergar vida microbiana y que son, además, mucho más comunes de lo que se creía.

Estos mundos Hycean son planetas calientes cubiertos de océanos profundos, envueltos en atmósferas densas de hidrógeno. Pueden ser hasta 2,6 veces más grandes que la Tierra, con temperaturas atmosféricas que alcanzan los 200 grados centígrados. Pero debajo de esas capas inhóspitas, sus océanos podrían mantener condiciones similares a las que sustentan vida microbiana en los entornos acuáticos más extremos de nuestro planeta. Lo crucial es que su zona habitable es mucho más amplia que la de planetas similares a la Tierra, lo que multiplica las probabilidades de que alguno de ellos albergue vida.

El descubrimiento surgió de un estudio anterior sobre K2-18b, un minineptuno que durante años fue considerado un mundo muerto. Los minineptunos son cuerpos que miden aproximadamente 1,6 veces el tamaño de la Tierra: demasiado grandes para ser rocosos como el nuestro, pero demasiado pequeños para ser gigantes gaseosos como Neptuno. La comunidad científica los había descartado como candidatos para la vida. Pero cuando Nikku Madhusudhan y su equipo examinaron K2-18b con mayor detalle, descubrieron que bajo ciertas condiciones, estos mundos sí podrían ser habitables. Ese hallazgo fue la llave que abrió una puerta completamente nueva.

Lo que hace revolucionario este descubrimiento es su escala. Los planetas Hycean no son raros ni exóticos. De hecho, probablemente sean bastante comunes en la galaxia. Hasta ahora, los astrónomos se habían enfocado en buscar planetas similares a la Tierra, mundos rocosos en órbitas templadas alrededor de estrellas como el Sol. Pero esos mundos representan una fracción pequeña de los exoplanetas conocidos. Los Hycean, en cambio, dominan la población de planetas descubiertos. Esto significa que los lugares más prometedores para encontrar vida extraterrestre han estado frente a nuestros telescopios todo este tiempo, sin que los reconociéramos.

El equipo de Cambridge ha identificado ya una muestra considerable de candidatos Hycean para estudios posteriores. Todos ellos orbitan alrededor de estrellas enanas rojas relativamente cercanas, a distancias de entre 35 y 150 años luz. Eso es prácticamente la puerta de al lado en términos astronómicos. El más prometedor de todos es K2-18b, que será observado en detalle por el telescopio espacial James Webb, cuyo lanzamiento estaba previsto para finales de 2021. Los investigadores esperan que el JWST pueda detectar moléculas de bioseñal, elementos químicos que indicarían la presencia de vida, en dos o tres años.

Madhusudhan, responsable de la investigación en el Instituto de Astronomía de Cambridge, describe el hallazgo como la apertura de una vía completamente nueva en la búsqueda de vida más allá del sistema solar. Los resultados serán publicados en The Astrophysical Journal. Lo que antes parecía un callejón sin salida en la astrobiología ahora se ve como un territorio virgen lleno de posibilidades. La búsqueda de vida extraterrestre, que durante décadas se concentró en mundos que se parecieran al nuestro, acaba de expandirse hacia un universo de candidatos mucho más vasto y accesible.

Estos planetas abren una vía completamente nueva en nuestra búsqueda de vida en otros lugares
— Nikku Madhusudhan, Instituto de Astronomía de Cambridge
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